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2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

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2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Vie Mayo 01, 2009 10:21 pm

Recuerdo del primer mensaje :



PROBLEMAS DE ULTIMA HORA: No sé porqué los mapas de imagen no van en este
foro ¬¬. Asi que os dejo aquí los links a Sweethearts:aquí y a Campus online: aquí


Última edición por Rogue el Miér Jun 30, 2010 12:03 am, editado 1 vez
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Sáb Mar 20, 2010 9:59 pm

Angie
con Alex


Me sorprendió tanto que Lucas reaccionara de esa manera tan poco amigable y violenta ,si era de él de quien hablábamos, que tardé unos instantes en acercarme al suelo y ayudarme a levantar a Alex. ¿Qué mosca le había picado a Scott?

- Vaya, parece que no le ha sentado bien que interrumpiesemos su noche de pasión desenfrenado con la suicida... - dije mientras tiraba de su mano y él se ponía en pie. - ¿Y ahora que vamos a hacer, genio? Tu plan de emborracharlo se ha ido a la mierda y si seguimos insistiendo va a empezar a desconfiar.

Me crucé de brazos mientras los dos nos poníamos a caminar en dirección a la salida del colegio.

- Quizás debieramos dejar todo esto de lado y olvidar el tema. Lucas nunca ha sido bueno disimulando y si supiera que fuimos nosotros quienes lo atropellamos no seguiría siendo amigable .... conmigo quiero decir, contigo ha quedado claro que no le caes bien.

Solté una risilla al recordar como el bueno de Lucas lo había dejado tirado en el suelo.

- Si todavía te apetece, y tu orgullo malherido te lo permite, aun podemos acercarnos a la fiesta. Liz hace tiempo que no da señales de vida y me imagino que ya estará en casa de los Audoux a punto de perder el sentido a causa del alcohol. Lucas no va a venir con nosotros y lo mejor, ya que no podemos hacer nada, es divertirnos.

Sonreí intentando sacarle hierro al asunto, ya tendríamos más oportunidades de sacarle a Scott la verdad.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Lun Abr 12, 2010 9:26 pm

Remy Audoux



Con toda la práctica que había tenido, vendarme el rostro resultó una tarea sencilla y rápida, así que pronto estuve listo. Los vidrios de la ventana del baño vibraban por la música a alto volumen que sonaba debajo, y la fiesta estaba en su mejor momento. Conocía la mansión como la palma de mi mano, y no tardé en encontrar el camino más rápido y discreto hacia el la bodega de vinos, y allí encontré el pasadizo oculto que conducía al sótano principal. Me mantuve detrás de la pared movediza y esperé, en silencio, escuchando la conversación que había del otro lado. Entonces, tiré de una palanca y la pared se movió con un sonido seco de piedra en movimiento. Las tres chicas se dieron vuelta con un respingo y yo salí de las sombras. Lucy sostenía en sus manos los registros médicos de mis últimas cirugías, así que probablemente ya habían descubierto que yo no estaba tan muerto como creían. Pero aún no era el momento de confirmar sus sospechas.

- Síganme, rápido
- dije mirando a mi hermana y luego a las demás, y haciendo un gesto hacia el pasadizo en las sombras. Ellas dudaron. -. No hay tiempo, están en peligro, tenemos que salir de aquí cuanto antes. Les prometo que les daré todas las respuestas que buscan, pero no aquí.

Las chicas se miraron entre sí y hubo algunas fugaces miradas hacia la escalera, como si estuvieran pensando si podrían alcanzar el piso superior antes de que yo las siguiera. Pero Lucy no dejó de mirarme fijo, como si sospechara mi identidad, o tal vez solo era intriga, o miedo. Pero antes que nadie más dijera algo, nos interrumpió un crujido proveniente de los escalones superiores de la escalera. Esta daba un giro antes de alcanzar la puerta, así que no podíamos ver quién estaba allí, pero por alguna razón lo supe al instante. Había visto lo suficiente de lo que estaba pasando antes de venir aquí, y había visto a alguien siguiendo a Lucy a donde fuera. Tenía que ser ella.

- Puedes bajar, Sophia.

Dije en voz alta mirando a la escalera. Hubo un momento de silencio absoluto, creo que todos contuvieron la respiración, y entonces otro crujido en las escaleras, luego se escucharon claramente los pasos y Sophia apareció bajando los escalones.

- Síganme, rápido, las cuatro.


Lucy se aferraba a los documentos que habían encontrado, Elle parecía muerta de miedo y Nancy, mi querida hermana adoptiva, no comprendía nada. De repente, en algún lado del piso superior se escuchó un sonido brusco, como de un golpe fuerte, luego la música que podía escucharse de lejos cesó de repente y a continuación se oyeron ruidos de cristales rompiéndose, y gritos, muchos gritos.

- ¡Rápido, ya está comenzando, tenemos que irnos!

Los ruidos que venían de arriba parecieron hacer reaccionar a las chicas y se acercaron a la entrada en la pared, por la que yo había venido. Mientras se acercaban, se escucharon aún más ruidos arriba, y yo esperé que ellas no supieran que aquellos estallidos eran disparos, porque se preocuparían más. Cruzaron a la bodega y yo las guié hasta la pared opuesta de aquel recinto oscuro con piso de tierra, avanzando entre góndolas de madera llenas de botellas y barriles también de madera. Me detuve frente a una pared de piedra donde, justo debajo de un candelabro fijado a la pared, había un ornamento de piedra con forma de calavera. Metí los dedos en los ojos huecos de la misma y tiré. La calavera se separó en tres piezas que giraron, activando un mecanismo, y cuando la calavera volvió a cerrarse, un gran segmento de la pared retrocedió unos centímetros, levantando una pequeña nube de polvo al hacerlo. Empujé la puerta secreta y revelé un pasadizo oscuro. Comencé a avanzar, confiando en que me siguieran, y luego de unos cuantos metros de oscuridad total, me topé con la pared al final del tunel. Empujé y abrí la salida hacia un recinto redondo, con un gran símbolo antiguo tallado en el suelo, varias columnas de mármol contra las paredes y una puerta de madera antigua en el otro extremo. Por toda la pared de piedra habían extraños símbolos tallados o pintados, y el lugar estaba iluminado por candelabros con velas que sobresalían de las paredes, entre cada par de columnas. Al cruzar todos, cerré el pasadizo y caminé hacia la otra puerta, pero me detuve junto a ella y giré, mirando a las chicas de frente.
Me quedé mirándolas, una a una, en silencio por un momento, y finalmente, con la vista fija en Lucy y Nancy, suspiré y comencé a quitarme la venda. Al final, la dejé caer al suelo junto a mis pies.

- Nancy... Lucy... lo siento mucho. Hubiera querido darles alguna señal, decirles como sea que seguía con vida, pero... necesitaba que creyeran que había muerto. Necesitaba usar mi tragedia a mi favor, que ellos creyeran... que todos creyeran que yo morí en el incendio...

Miré de reojo a Sophia. Me pareció notar que Lucy la miraba y descubría sin placer la ausencia de sorpresa en su rostro. Pero Sophia solo lo había sabido porque yo no había tenido alternativa. No tuve tiempo de esconder mi rostro o actuar en secreto, tenía que encargarme de esa bomba. Pero aquel acto impulsivo jugó en mi favor. Si no me hubiera revelado ante Sophia, ella no habría ido a buscarme tras la explosión y yo hubiera muerto en aquel lago. Era extraño que después de todo lo que me hizo sufrir, de todo el odio que me demostró, ahora yo le debiera mi vida.

- Les prometo que contestaré a todas sus preguntas, pero ahora tenemos que irnos lejos de aquí.


Tomé una antorcha que había sobre un soporte junto a la puerta, y la encendí con el fuego de una vela. Luego, abrí la puerta y haciéndoles un gesto para que me siguieran, me introduje en el largo pasillo oscuro que nos llevaría lejos de allí.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Lun Abr 12, 2010 9:54 pm

Jason Moore



Cuando separé mis labios de los de Carla, la miré a los ojos y ella bajó ligeramente la vista, gesto que aproveché para desviar yo la mirada hacia donde había estado Michelle, sin que Carla notara que yo miraba. Reconocí a la distancia el color de su vestido y vi cómo se marchaba, tal como yo había planeado. Todo salía a la perfección. Remy no estaba a la vista, tampoco Sophia. Miré la hora en un enorme reloj lujoso que había sobre una de las paredes. Mi celular vibró un momento, y luego paró. Era el momento.

- Cariño, me encantaría quedarme y hacer que todos se mueran de celos de una pareja tan bella y sexy como nosotros en medio de la pista de baile, pero el deber me llama.

Me separé de ella dando un paso atrás y comencé a darme vuelta, pero me detuve y la miré.

- Aunque si sabes valorar un buen consejo, te recomendaría que te largaras de esta fiesta cuanto antes y te mantengas lejos de esta mansión... y también del campus.

Caminé entre la gente sin dificultad, ya que me abrían el paso, y salí de aquel salón, yendo hacia una de las escaleras que llevaban al piso superior. Entré rápidamente a una oficina que extrañamente tenía la puerta abierta y la luz prendida y cuando fui hacia el ordenador, descubrí que estaba encendido y que los documentos que yo iba a buscar estaban abiertos, aunque la pantalla que pedía una contraseña para mostrarlos todavía estaba activa. Alguien había intentado sin éxito acceder a ellos. Saqué un pequeño disco portátil del bolsillo y lo conecté. Introduje la contraseña y copié los archivos. Luego introduje un virus informático al equipo que borraría todo del disco local en cuestión de minutos, guardé mi disco portátil y después de tomar un pequeño paquete del cajón y guardarlo en mi bolsillo, salí de la oficina justo a tiempo. Mientras yo volvía a ingresar al salón, la música se detuvo y las luces se apagaron de repente. Algunas chicas comenzaron a gritar, y cuando los cristales de las ventanas se rompieron, la puerta se abrió de golpe y varios hombres armados y vestidos como comandos de fuerzas tácticas especiales entraron bruscamente, más gente empezó a gritar con desesperación. Uno de los hombres cuyos rostros estaban cubiertos por pasamontañas y máscaras anti-gas, disparó al techo y gritó algunas órdenes con un fuerte acento irlandés. Algunas luces volvieron a encenderse y los hombres comenzaron a dividir a todos en grupos, guiándolos a distintos rincones del salón. Yo me dejé guiar como un prisionero más. Aunque sabía que no tardarían en preguntar por mi y llevarme aparte, no tenía por qué facilitarles el trabajo.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Miér Abr 14, 2010 1:49 am

Jean-Luc Audoux



El momento había llegado. Esta noche podía resolverse todo finalmente. Era su momento de actuar y nuestro momento de arruinar su perversos planes. Y actuar acorde a los nuestros. De momento, la guarida frente al Saint Patrick seguía siendo un lugar seguro y estratégico, aunque pronto tendríamo que abandonar el lugar. Nuestro invitado de honor trabajaba en la habitación contigua, y nuestro contacto especial acababa de llegar. Henri lo guió hasta la sala de estar oscura donde yo esperaba sentado en mi sillón entre las sombras preferido. Henri abrió la puerta y se apartó para dejar pasar a Christopher Dixon.

- Bienvenido a la guarida del Fénix, Dixon.

- Era hora de que me mostraras el lugar donde te escondes
- dijo él con su clásico tono malhumorado.

- ¿Para que tú hicieras un trato con ellos y me entregues a cambio de que tu hija no corra peligro? No lo creo. Solo estás viendo este lugar porque vamos a abandonarlo antes de que puedas traicionarnos.

- ¿Qué es lo que quieres ahora, Audoux?


Me puse de pie y caminé hacia el círculo de luz.

- Solo quiero tenerte a la vista para que no intentes nada turbio mientras nosotros frustramos los planes de tu querido... clan. Hoy es la noche.

- ¿Qué piensas hacer? ¿Tenerme de rehén hasta que esto finalice? ¿No te bastó con haber traido a mi hija desde Italia y situarla en la boca del lobo, con falsas promesas de respuestas, solo para forzarme a colaborar con tu planes macabros?


Solté una carcajada.

- No es la primera vez que manipulo a alguien usando la táctica de poner a su hijo en peligro. Resultó efectivo antes, y funciona de maravillas ahora. Mientras continues colaborando, Sophia estará a salvo.

- Eres una basura, Jean-Luc.


- He oído peores insultos - comenté encogiéndome de hombros mientras me encaminaba a la puerta de la otra habitación.

Christopher y Henri me siguieron. En un rincón reposaban todas las fotos y anotaciones que antes habían cubierto la pared, y ahora en su lugar, habían nuevas hojas de cuaderno con distintos símbolos, rodeadas de notas post-it con aclaraciones y traducciones. Habían caracteres de decenas de diferentes dialectos y culturas distintas, desde letras chinas, árabes o hebreas, hasta jeroglíficos egipcios o símbolos aztecas. Y todo estaba colocado formando una gran cruz de lados iguales, con los lados ensanchándose desde el centro. Ian Knight estaba frente al escritorio, anotando algo en su cuaderno mientras tomaba como referencia la libreta de Vanderberg y varios diccionarios y enciclopedias. Las únicas luces venían de una lámpara movil que apuntaba a las notas de la pared, y la computadora portátil encendida frente a Knight.

- ¿Qué tal va ese trabajo?



Ian levantó la vista, me miró y luego miró a Christopher.

- ¿Quién es este?

- Tranquilo, es de confianza... Bueno, de hecho no lo es, pero no va a irse a ninguna parte hasta que todo esto esté resuelto. Y ¿sabes, Dixon? No recuerdo haberte dicho que podías seguirme aquí. Llévatelo a la sala, Henri.

Mi hijo tomó a Christopher por el hombro y este giró y lo acompañó a la sala. Cerraron la puerta al pasar.

- Ahora sí, dime.

- Las notas de Moore me han permitido descifrar prácticamente todo el diario. No sé cómo hizo para descubrir el código, pero con eso resuelto, lo demás está encaminado sin problemas y... no tienes idea de todo lo que revelan estas páginas. No es simplemente el diario de un sacerdote. Esto va más allá de la generación del demente que se inmoló en Saint Patrick. Es un códice que ha estado en la dinastía Vanderberg por siglos. Aquí hay... secretos que... si todo esto es cierto, mucho de todo lo que creemos no son más que mentiras, engaños, el mundo... no es...


Ian agitaba la cabeza, incrédulo, pero yo apoyé mis manos en la mesa delante de él y me incliné delante suyo.

- Knight. No quiero descubrir la verdad acerca del mundo. Sabes qué es lo que busco. Solo dime cómo llegar al maldito tesoro.


Él levantó la vista serio y se puso de pie, imitando la misma postura que yo, inclinándose sobre la mesa y mirándome de cerca.

- Cuida ese tono, Audoux, no olvides que soy un agente federal y podría arrestarte en cualquier momento sin dificultad. Si accedí a trabajar con ustedes, grupo de delincuentes, es porque hice un trato con Moore, y más vale que cumpla su parte - desvió la vista hacia la cruz formada por notas en la pared y volvió a mirarme -. Y si no fuera por este códice, no me conformaría con Blake y te llevaría bajo custodia a ti también, pero cumpliré mi parte del pacto. Por ahora estás con suerte, pero cuando todo esto termine, más vale que te escondas bien porque iré detrás de ti, y vas a caer.

Fruncí el ceño sin dejar de mirarlo ni parpadear. No dije nada, solo lo miré con odio y así nos quedamos durante un incómodo instante, hasta que él se incorporó, parándose firme y yo hice lo mismo.

- Según la mitología irlandesa, los Tuatha Dé Danann eran uno de los primeros grupos de habitantes de Irlanda y llevaron a ella cuatro tesoros mágicos: la caldera del Dagda, la lanza de Lugh, la piedra de Fal y la espada de Nuada. Según el códice del que me han provisto ustedes, los Tuatha Dé Danann eran en realidad un grupo de templarios y esos tesoros "mágicos" conforman un antiguo tesoro de oro y joyas de valor incalculable que los templarios llevaron a Irlanda. Siglos después, los descendientes de aquellos templarios trajeron el tesoro a America y lo ocultaron en un templo que construyeron aquí, el templo de Saint Patrick. Aquel templo pasó a ser el lugar de instrucción para nuevas generaciones de templarios y finalmente, pasaron a enmascararlo como una escuela privada, lo que finalmente es hoy en día.

- Ya conozco lo básico de toda esa historia de fantasía, Knight, dime lo importante. ¿Dónde está el tesoro de los templarios? ¿Cómo llegamos a él? Fui propietario de su enfermizo templo-escuela por meses y no encontré ni una pista de dónde están ocultos el oro y las joyas.

- Todavía no consigo descifrar lo que hace falta para descubrir la ubicación del tesoro, pero estoy cerca. Lo que no comprendo es... todo esto de los templarios, no coincide con la historia. Creí que la Orden del Temple había desaparecido después de las cruzadas.

- Y así fue. Desaparecieron en las sombras. Se ocultaron. Se convirtieron en una sociedad secreta más exclusiva e invisible que los mismos Illuminati. Y aún siguen aquí, ocultos, manejando los hilos de más eventos de los que podemos imaginar. Y son ellos quienes han recordado ahora el viejo tesoro oculto de sus antepasados y quieren recuperarlo cueste lo que cueste, aunque tengan que matar estudiantes y detonar bombas en una escuela. Ahora concéntrate en encontrar ese tesoro antes que ellos vuelvan a matar.

Me di vuelta y comencé a caminar hacia la puerta para marcharme.

- No creas que no sé lo que estás haciendo, Audoux. No son ningún grupo de héroes intentando detener a los tipos malos. Ustedes también quieren ese tesoro. Y yo quiero mi parte.

Volví a mirarlo y me quedé en silencio durante un buen rato. No valía la pena negociar aquello, él no se echaría atrás ahora.

- Te daré cinco millones de dólares si olvidas todo este asunto una vez que haya terminado.

- Diez. Y a Sebastian Blake para llevarlo bajo custodia. O mejor aún ¿sabes qué? Dame veinte millones y también me olvidaré de ir detrás tuyo cuando esto termine.

Me quedé callado, considerando aquello y finalmente me encogí de hombros. Era obvio que aquello era más dinero del que él había visto en su vida, pero aún así no tenía idea de la magnitud de aquel tesoro, y del poder que aquel valor le otorgaba sobre el orden mundial a quien lo poseyera. De todas formas, Knight tendría suerte en seguir con vida al final de todo si insistía en ir tras Sebastian. Di un paso hacia él y extendí mi mano.

- Tenemos un trato entonces. Pero todo esto no valdrá de nada si no encuentras la ubicación del tesoro antes de que termine la noche.

Volví a encaminarme hacia la puerta y la abrí, pero él volvió a hablar antes de que yo la cruzara.

- Esto fue tu plan desde el comienzo, por eso compraste el Saint Patrick en primer lugar. ¿Cómo lo sabías? ¿Cómo sabes tanto de los templarios?

Me quedé quieto dándole la espalda, en silencio por un momento y finalmente metí mi mano por el amplio cuello de mi camisa y levanté la cruz templaria de plata con rubíes incrustados que colgaba de mi cuello con una cadena de oro. Se la mostré, mirándolo por encima de mi hombro.

- Porque yo solía ser uno de ellos.

Entonces crucé la puerta y la cerré detrás de mi.


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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Lun Abr 19, 2010 10:23 pm

Lucy
con Nancy, Elle, Sophia y Remy =)


Vale, es off-topic pero echaba de menos subir estas fotos! Embarassed


Mientras Elle y Nancy ojeaban el resto de carpetas que había sobre la mesa por si había algo de interés que hubiéramos pasado por alto, yo abrí el dossier que tenía en las manos.

- Son informes médicos, - les comenté, arrugando las cejas, en cuanto reconocí el logo del New York Presbyterian – del departamento de cirugía reconstructiva.

Un ruido seco, como de una pared moviéndose, me interrumpió. Me giré rápidamente, dándoles la espalda a Elle y Nancy, para ver que pasaba y al mirar al extraño personaje con la cara vendada que se encontraba frente a nosotras, apreté las carpetas fuertemente contra mí pecho adoptando una posición de defensa. Lo que acababa de encontrar iba a protegerlo con mi vida.


- Síganme, rápido. No hay tiempo, están en peligro, tenemos que salir de aquí cuanto antes. Les prometo que les daré todas las respuestas que buscan, pero no aquí.

Automáticamente, di un paso hacia atrás y después miré a las chicas. La razón nos pedía abandonar el lugar e intentar regresar a la fiesta, pero mi instinto me mantenía parada en el mismo lugar sin perder de vista a nuestro extraño visitante. Mi cabeza había empezado a unir cabos entre los informes médicos y el hecho de que ese hombre llevase vendas cubriéndole la cara.

Otro ruido, ahora proveniente de la parte superior de las escaleras, me hizo girarme bruscamente dando la espalda al hombre de la venda. Tragué saliva con dificultad y miré a las chicas preocupada. ¿Estábamos atrapadas?


- Puedes bajar, Sophia.


¿Sophía? Ahora si que no entendía nada, contuve la respiración mientras oía crujir los escalones bajo el peso de la persona que bajaba y me relajé al reconocer el vestido de Dixon. Nunca me había alegrado tanto de verla.

- Síganme, rápido, las cuatro.

No teníamos opción. Apreté un poco más los documentos contra mi pecho y di un par de pasos acercándome al extraño pasadizo por donde había aparecido aquel tipo del que, a la fuerza, debíamos fiarnos. Esperé a que Nancy y Elle también se acercaran y un golpe brusco proveniente del piso de arriba y los gritos que le sucedieron acabaron por convencerlas.

- ¡Rápido, ya está comenzando, tenemos que irnos!

El grito nos hizo reaccionar y las cuatro cubrimos la distancia que nos separaba del pasadizo en tiempo record. El hombre nos guió a través de lo que parecía la bodega de los Audoux hasta llegar a un angosto y oscuro pasadizo que se descubría si tocabas correctamente una calavera.

- ¿A que se dedica tu familia en su tiempo libre, Nancy? – pregunté inquieta.

Tras cruzar aquel pasaje inhumano, llegamos a una sala que parecía propia de una sociedad secreta. Candelabros y antorchas iluminaban tenuemente el lugar decorado con columnas de estilo griego y un símbolo antiguo presidía el suelo que estábamos pisando.

El hombre que nos había guiado hasta allí se detuvo frente a nosotras y nos miró. Esperó unos segundos y comenzó a quitarse las vendas. Mi pulso se aceleró y la respiración se me cortó en cuanto reconocí los cálidos ojos y ese rostro que había echado tanto en falta.


- Nancy... Lucy... lo siento mucho. Hubiera querido darles alguna señal, decirles como sea que seguía con vida, pero... necesitaba que creyeran que había muerto. Necesitaba usar mi tragedia a mi favor, que ellos creyeran... que todos creyeran que yo morí en el incendio...

- ¡Oh, Díos mío! Lo sabía, sabía que no podías haber muerto – susurré llevándome la mano a la boca, concentrándome en que mis piernas no me fallaran.

Miré a Nancy y a Elle sonriendo como hacía meses que no lo hacía. La confirmación de todas nuestras sospechas estaba frente a nosotros y yo no recordaba la última vez que me había sentido tal feliz, tan bien, como si volviese a ser yo misma.

Por último miré a Sophia que no parecía nada sorprendida y mi sonrisa se apagó un poco. Ella ya lo sabía, sabía que Remy estaba vivo… y había tenido noticias de ello antes que nosotras. Siempre conseguía ser la primera en todo.

Suspiré y me concentré en la idea de que él seguía vivo, no importaba quien se hubiese enterado antes, teníamos otra oportunidad delante de nosotros y el resto no importaba.

Aunque tenía miles de preguntas rondándome la cabeza, las dejé a un lado y seguí a Remy hasta la puerta que estaba al otro extremo de la habitación. Había esperado tanto tiempo por tenerlo de vuelta que no me importaba esperar un poco más para resolver todas las preguntas que Nancy y yo teníamos guardadas desde que él había desaparecido.

Cruzamos la puerta hacia otro oscuro y angosto pasillo que se extendía delante de nosotros. Apoyé las manos a los lados para intentar tener algo de apoyo y no acabar tropezando mientras avanzábamos poco a poco, si no fuera por la antorcha sería igual que estar ciegos.

- ¿Qué ha pasado en el salón? - pregunté rompiendo el único y monótono ruido proviniente de nuestros pasos, - ¿Están bien, no?

Eso quería creer pero después de los atentados y los asesinatos, sabía que las cosas en nuestras vidas nunca salían bien.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Cariito el Sáb Mayo 08, 2010 10:17 pm

Anne
(Con Lucas)



El destino nuevamente me jugaba una broma, de esas de pésimo gusto, lo pensaba mientras miraba la escena de Angie y ese tal Alex insistiendo por una fiesta... ellos? a Lucas?... esto no parecía nada bueno y algo se traian entre manos, era evidente, aunque bueno, ¿Cuándo Angie hacía algo sin esperar algun beneficio personal?. Me senté en la cama mirando a Lucas, esperando su respuesta, aunque en el fondo sabía lo que queria, lo sabía al mirarlo a los ojos, y en este momento era estar conmigo.

- Lo siento, Angie, otra vez será. Que la pasen bien allí, yo no estoy para fiestas todavía. Nos vemos.

Pero la nena no se movía, decidida a conseguir su caprichito a toda costa. Negué con la cabeza levemente sumida en mis pensamientos sin interesarme siquiera por lo que siguieron hablando. Lucas era inflexible con su respuesta y yo me sentia aliviada por eso, el resto de los detalles no me interesaban.

- ¡Vamos, Lucas! Solo estoy intentando ser amigable

Vi el rostro de furia en Lucas mientras Alex le ponía la mano en el hombro simulando una gran confianza, por lo demás, habían insistido demaciado para mi gusto, algo se traian entre manos y era evidente. Lucas perdió la paciencia y empujó violentamente a Alex, el que cayo sentado en el piso, sorprendido y avergonzado. No alcancé a asimilar todo cuando ya Lucas me tomaba del brazo y me llevaba por los pasillos exaltado todavía.

- Lamento todo eso....

Le sonreí tomando su brazo para pasarlo por sobre mis hombros y acurrucarme en su pecho mientras caminabamos sin rumbo.

No te preocupes, nada fue tu culpa, tal vez solo haber ido a abrir la puerta, en vez de besarme, todo el resto da igual -le sonreí pellizcandole las costillas-

Aunque eso se puede remediar... no crees? Y esta vez no habrá errores ni interrupciones. -Lo tomé de la mano y lo guié rápidamente hacia otro pasillo, un poco alejado de donde estábamos, al lugar donde sabía que nadie nos molestaría... mi habitación. Caminé tarareando una canción sin soltarle la mano hasta que nos encontramos frente a mi pieza, la abrí mientras seguí cantando distraidamente.-

Voilà!! -sonreí mirandolo y apuntando hacia el interior de mi habitación- Acá creo que podremos estar sin interrupciones, por que yo no pretendo abrir esa puerta hasta mucho tiempo más.

-tiré las llaves en la mesita de noche y me volví hacia él besandolo sin preámbulos-
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Lun Jun 14, 2010 10:00 pm

Carla
Con: Jason
En: Casa de los Audoux.



Por fin había conseguido besar los labios de Jason Moore. Le miré y luego bajé la vista con una sonrisita. Heather se iba a morir cuando se enterara… de esto y de lo que aun estaba por pasar.

Me mordí el labio, esperando que Jason sugiriera largarnos de la fiesta y divertirnos a parte pero no esperaba su extraña reacción:

- Cariño, me encantaría quedarme y hacer que todos se mueran de celos de una pareja tan bella y sexy como nosotros en medio de la pista de baile, pero el deber me llama.

- ¿Qué? – Pregunté apoyando mis manos en las caderas, mientras él se giraba para marcharse –. Tu deber ahora mismo soy yo, Moore.

Él se detuvo. Yo sonreí levantando una ceja, triunfante. Nadie le decía “No” a Carla Abancini

- Aunque si sabes valorar un buen consejo, te recomendaría que te largaras de esta fiesta cuanto antes y te mantengas lejos de esta mansión... y también del campus.

- Pe…Pero… ¡Jason! – Le grité - ¡Moore vuelve aquí ahora mismo!

Golpeé el suelo con mi pie derecho, presa de un berrinche monumental. ¿Cómo se atrevía a tratarme así? Resoplé y yo también me giré para alejarme, pero en dirección contraria a la que se había ido él. ¿Abandonar la fiesta? ¿El campus? ¿Qué tipo de antidepresivos tomaba Moore para que le diesen esos cambios de humor y esas paranoias? ¡Malditos universitarios!

Mientras me dirigía a la barra por un chupito de tequila la música se detuvo y las luces se apagaron.

- ¡Genial! – Ironicé cruzándome de brazos - ¿Y ahora que mierda pasa?

De repente los cristales de las ventanas se rompieron y las puertas que daban al salón se abrieron de golpe. Miré a mí alrededor aterrada mientras unos hombres encapuchados y con pinta de terroristas tomaban la casa de los Audoux. ¡Oh dios, iba a morir!

Me agaché, tapándome los oídos con las manos y cerrando los ojos mientras uno de los hombres disparaba y daba algunas órdenes. Tras unos segundos las luces volvieron y un grandullón de esos tiró de mi brazo para obligarme a ponerme en pie.

- Con el resto del grupo.

Me zarandeó de manera violenta hasta juntarme con otro grupo de chicos que estaban aterrorizados, todos menos uno.

- ¡Tú! – Siseé, mirando con cara de pocos amigos a Moore – Sabías que iba a pasar esto. Por eso me dijiste que me largara.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Lun Jun 14, 2010 10:15 pm

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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por neti el Jue Jul 29, 2010 4:19 am

Hola a todos!

Después de unas larguísimas vacaciones quería comentar que próximamente voy a escribir =P
Tenemos que terminar esta season!

Pta. Marta me has dejado =O con el nuevo diseño, como mola!!
besos a todos!
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neti
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Jue Jul 29, 2010 2:51 pm

Neti, cuidado, que me vas a hacer demasiado feliz!

Esperamos tus mensajes. Y tu ayuda para terminar esta temporada con todo.
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RemyBlas
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por neti el Vie Ago 13, 2010 2:36 am

Sophia y Nancy


(Siento el cutrecillo montaje pero me parecia gracioso xD)
Lucy y yo bajamos al sótano y Elle esperaba debajo de la mesa, Lucy encontró algunos documentos que no parecían haber estado mucho tiempo en aquel lugar. De repente una de las paredes produjo un ruido y se abrió como una compuerta secreta, las tres pegamos un salto del susto y de ella salió un chico con la cabeza vendada, miré a Lucy sorprendida, nos decía que le siguiésemos porque estábamos en peligro y no había tiempo, esa voz era demasiado familiar pero no podía ser cierto...Alguien bajaba por los escalones porque escuchamos el rúgido de la madera, el chico llamó a Sophia sin que ésta estuviese abajo, ¿qué era esto? ¿Se conocían?. Y allí apareció ella.

Escuché unos ruidos que provenían de fuera, gritos y cristales rompiéndose, bajé las escaleras rápidamente y seguí a las chicas guiadas por Remy, cubierto para no desvelar aún su identidad, pero poco faltaba para hacerlo y tampoco me iba a perder yo este GRAN momento. Entramos como a una bodega llena de botellas de vino, me acerqué a Remy que abrió una puerta secreta y nos adentramos a un pasadizo, las chicas miraban incrédulas todo lo que había a su alrededor, incluso Lucy comentó que a qué se dedicaba su padre, si de verdad lo supiera...

Seguimos a ese chico, mi corazón latía a 100 por hora, pasamos por una bodega que nos llevaba a un pasadizo sin ninguna luz y luego a una gran sala redondeada con columnas de mármol, símbolos y velas adornaban aquella sala, ¿desde cuándo estaba esto debajo de mi casa? Me estaba quedando totalmente alucinada, caminamos hasta el otro extremo de la sala donde había una puerta, el chico se giró hacia nosotras mirándonos...y poco a poco se empezó a destapar las vendas que cubrían su rostro...hasta que terminaron por caerse al suelo

- No puede ser...


- Nancy... Lucy... lo siento mucho. Hubiera querido darles alguna señal, decirles como sea que seguía con vida, pero... necesitaba que creyeran que había muerto. Necesitaba usar mi tragedia a mi favor, que ellos creyeran... que todos creyeran que yo morí en el incendio...

- No...dime que no me estoy volviendo loca, dime que no estoy viendo a ningun fantasma, oh dios mio...

Empecé a respirar más deprisa, estaba atónita, tenía a mi hermano en frente de mí, lo que sospechábamos era cierto, no me lo podía creer, no me podía creer que mi hermano Remy estuviese vivo, quería correr y abrazarle a la vez que pegarle, su ausencia me había afectado tanto psicológicamente que no podía creer lo que estaba viendo con mis ojos en este mismo momento.


Me crucé de brazos sin mostrar sorpresa alguna en mi rostro, simplemente disfrutando un poco del momento y la situación, Lucy me miró sorprendida de que no me sorprendiese, pero qué le iba a hacer, me había involucradado en esto y no quise esquivarlo. Remy les prometió que después contestaría a todas sus preguntas pero ahora nos teníamos que marchar, cogió una antorcha y la encendió con una vela mostrándonos el camino que teníamos que seguir. Lucy tenía una gran sornisa dibujada en su rostro, como hacía tiempo que no tenía o eso me había comentado. Di el primer paso y me acerqué hacia él.

- Sí, será mejor que nos vayamos de aquí ahora y las preguntas se respondan más tarde porque tenéis mucho de que hablar

Me acerqué corriendo a mi hermano

- ¿Cómo? Osea que llevamos sufriendo tu ausencia durante todo este tiempo y ¿nos quieres hacer esperar más? ¿por qué? ¿Me estás tomando el pelo? ¡Que no! ¡Que no, que no y no!

Me quedé mirándole fíjamente a los ojos, mostrando mi enfado pero con mis ojos empañandose poco a poco. No pude evitarlo más y terminé abrazándome a él.

- Mon frerè...cuánto te he echado de menos...


Acerqué mi mano al hombro de Nancy, que abrazaba a Remy, y cuando me miró le asentí con la cabeza, comprendiendo la situación, pero teníamos que irnos, no había tiempo, Remy lo había dicho y quería ayudar un poco en esta situación tan sentimental. Cuando Nancy se soltó de Remy pasé mi brazo por los hombros de Nancy y la empecé a tranquilizar mientras comenzábamos a andar por aquel pasadizo. Lucy rompió un poco el silencio preguntando qué había pasado en el salón, si los que estaban allí arriba estaban bien. Me hubiese encantado responder a esa pregunta, pero después de todo lo que habñia vivido con este caso de los Audoux, no sabía si la respuesta sería positiva o negativa.



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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Mar Ago 24, 2010 1:57 am

Bueno, como Marilyn parece que ha dejado el rol seré yo quien lleve a Rogue a partir de ahora

Rogue Danne
Con: John Stewart


Tras recoger a John y pedirle que me diera uno de mis cigarros el silencio se apoderó del coche. Lo único que se escuchaba era mi respiración al expulsar el humo del tabaco de mis pulmones pero no había nada que decir.

Ahí estábamos los dos, juntos de nuevo, y sin saber muy bien como habíamos llegado a esta extraña situación. Sonreí. A esta cómica situación.

- ¿A dónde vamos? – preguntó rompiendo en silencio. - Puedes... ¿Puedes dejarme en mi departamento? No estamos lejos...

-Claro. En tu estado ¿sabrás indicarme como llegar? – bromeé aunque era su apartamento el único sitio al que podía llevarle. ¿Aparecer con Stewart en la residencia de estudiantes de Saint Andrew? Pagaría por ver la cara del conserje.

De nuevo otro silencio incomodo nos rodeó. Él parecía sentirse culpable y yo entendía el porqué. Todo era tan surrealista…

- Rogue... lo siento mucho. No debería haberte llamado.

- Sólo dime como llegar a tu apartamento, ¿De acuerdo? – le dije con una sonrisa.

John pareció conformarse y comenzó a indicarme como llegar. Tenía razón. Su edificio no quedaba lejos de donde lo había recogido y en unos pocos minutos llegamos a su casa. Quité las llaves del contacto y le miré.

- Bueno, ya hemos llegado. Gracias por utilizar taxis Danne.

- No te he llamado porque necesitara transporte... Sé que piensas que confío en ti, y es así, pero no te he llamado por eso. De hecho, llamé primero a Dean Moore pero no contestó...

- Ah –me crucé de brazos, mi gesto sonriente hacia unos segundos se había enfriado de golpe -. Pues ya estás en casa. Creo que el resto del camino podrás hacerlo solo – dije molesta.

- Oh, no, no quiero decir que... hayas sido mi segunda opción o que...

Le miré inclinando la cabeza y levantando las cejas, deseosa de escuchar su explicación.

- Confío en ti pero no te llamaría para que me pases a buscar cuando estoy borracho, no me atrevería, es muy humillante... aunque al fin y al cabo eso es lo que hice... Pero no te llamé por eso.

Respiré profundamente, calmándome.

-¿Porqué me has llamado entonces, John?

- Necesitaba verte... Quise sacarte de mi cabeza con alcohol y mira cómo terminé...

Él se rió y yo hice lo mismo, como una colegiala enamorada. Desvié mi vista de él un instante, volviendo a mirarle cuando terminó de reírse.

- ¿Por qué no puedo dejar de pensar en tí, Rogue?

Esa si que era una buena pregunta. La situación era complicada. Fatal si llegaba a salir a la luz y aquí estábamos como el mosquito que sigue a la luz sin poder evitarlo.

La calle estaba silenciosa, tanto como el coche. Como si en el mundo no existiéramos más que él y yo. Sólo hizo falta una mirada para que mi respiración se ralentizara mientras John se acercaba y me besaba. Cerré los ojos dejándome llevar por ese beso que no sabía que necesitaba hasta que él había decidido dar el paso.

El beso, que había empezado de manera inocente se volvió más pasional con el paso de los segundos. Las caricias
inocentes se volvían mas intensas mientras nuestras bocas se buscaban la una a la otra como si estuvieran sedientas.


Un golpe seco en la parte lateral del coche nos hizo volver a la realidad. Con prisa me coloqué el vestido y miré por la ventana hacia donde había venido el golpe. Una Michelle aturdida y sin un zapato intentaba cruzar hacia el otro lado de la calle.

- ¡Michelle! – le grité preocupada por su aspecto -. ¿De donde sales?
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Mar Ago 24, 2010 2:14 am

Michelle
Con: Rogue y John Stewart



Tras ver como Jason besaba a Carla en la fiesta de los Audoux había abandonado la casa como alma que lleva el diablo. Al principio había considerado coger un taxi pero más tarde cambié de opinión pensando que, tras la humillación, ir a casa caminando me ayudaría a ver las cosas con otra perspectiva.

Mientras intentaba analizar las cosas comencé a caminar. Algunas parejas abrazadas disfrutaban del paisaje nocturno que brindaban los altos edificios, recordándome una y otra vez lo tonta que había sido al bajar mis defensas frente a Moore.

Quizás había sido yo la que había interpretado mal las cosas. Jason y yo nunca habíamos formalizado lo que teníamos si es que teníamos algo después de todo. Últimamente, habíamos compartido mucho tiempo, secretos e incluso se había preocupado de mi seguridad pero ¿eso significada algo? No conocía a Jason lo suficiente para decirlo y acaba de darme cuenta. No sabía nada de él. ¿Realmente se había comportado así porque éramos algo más que amigos o lo habría hecho también por cualquier otra chica?

Había sido una tonta y acaba de recibir una bofetada de la realidad en toda la cara. Me reí irónicamente de mi misma y de mi suerte, tragándome las ganas de llorar.

Harta de cruzarme con parejas deseosas de encontrar una habitación de hotel desocupada, me desvié de la calle principal e iluminada hacía un callejón menos seguro pero que me haría llegar antes a casa. Mi atuendo de fiesta no era el más apropiado para cruzar un callejón lleno de borrachos y me di cuenta en cuanto algunos de esos hombres comenzaron a mirarme de manera lujuriosa. La mayoría de ellos estaban demasiado pasados y se limitaron a soltar piropos desubicados hasta que tres consiguieron cerrarme el paso.

- ¿A dónde vas tan rápido, preciosidad? – preguntó uno de ellos. Me giré para regresar a la calle principal pero me encontré con los otros dos tipos interceptando el otro lado del callejón evitando que pudiera regresar a la avenida.

Noté como una de las manos del primer tipo rápidamente me tapaba la boca para que no gritase y pegaba su cuerpo al mío.

- Vas a ver, lo pasaremos bien – susurró.

Asqueada y haciendo un esfuerzo para no perder el control de la situación le golpeé en las costillas con un codo haciendo que se tambalease y cállese al suelo de rodillas. Eché a correr hacia el extremo del callejón que había dejado libre seguida por los otros dos tipos. Tropecé contra un cubo de basura, dejando un zapato atrás, antes de precipitarme hacia la iluminada avenida principal. Choqué contra un coche estacionado, todavía aterrada deseando alejarme del callejón.

- ¡Michelle! Gritaron desde el coche cuando estaba a punto de cruzar la calle -. ¿De donde sales?

- ¿Rogue? – Nunca me había alegrado tanto de encontrarme con Danne. Miré hacia el callejón asustada y luego volví a mirarla a ella -. ¿Puedes llevarme a casa?

- ¿Qué te ha pasado? – preguntó mirando a mis pies, donde sólo había un zapato.

- Solo llévame a casa, por favor.

- D’Accord pero hay algo que hacer antes…

Señaló su coche al mismo tiempo que yo me daba cuenta de que el rector Stewart estaba en el asiento del copiloto.

- ¿Qué hace Stewart en tu coche?

Me miró unos segundos como pensando que decir y a continuación se dirigió al coche para abrir la puerta del copiloto y ayudar al rector a salir. Por la manera en que se tambaleó deduje que se había pasado bebiendo. ¿Él era quien había llamado a Rogue? ¿O solo se lo había encontrado?

Suspiré y me acerqué a ellos, Stewart intentaba hacer encajar una de sus llaves en la cerradura del elitista edificio donde debía tener su apartamento.

- Déjeme a mi – dije con una sonrisa quitándole las llaves para abrir la puerta acto seguido.

Rogue entró ayudando a John a caminar recto y tras ellos cerré la puerta. Llamé al ascensor intentando que la extraña situación en la que estábamos no me superase. Rogue parecía preocupada y la manera que tenían de mirarse no era estrictamente educativa. Desvié la vista de los dos cuando las puertas del ascensor se abrieron. Los tres entramos en el ascensor sin decir nada. Lo mejor desde mi perspectiva era no hacer conjeturas.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Vie Feb 04, 2011 12:08 am

8 DÍAS

8 MENSAJES


TODOS LOS SECRETOS

TODA LA VERDAD.... REVELADA



Nota de RemyBlas: A partir de hoy y durante los próximos 8 días voy a estar posteando un mensaje por día, con distintos personajes, revelando todas las incógnitas que fueron formándose en el transcurso de la temporada y cerrando así el capítulo y la segunda temporada. Espero que los disfruten y se preparen para participar en la tercer temporada de Saint Patrick High School.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Vie Feb 04, 2011 12:24 am

Final de temporada: Mensaje 1/8

John Steward

No entendía muy bien qué había pasado, cómo había terminado aquel momento de pasión con Rogue. Todo lo que sabía era que repentinamente habíamos escuchado un golpe, y ella se había bajado del auto. Me quedé sólo un momento, intentando recuperar el control de mis sentidos, y finalmente decidí bajar, justo cuando Rogue regresaba y me ayudaba con la tarea, acompañada ahora de otra estudiante… Michelle, si no me equivoco. ¿Qué hacía aquí? Decidí omitir las preguntas y me dejé guiar dentro de mi edificio. Una parte de mí por un instante tomó conciencia de que estaba llegando a mi departamento con dos estudiantes de la universidad que dirigía, y me sentí tan avergonzado de la situación hasta la que me había dejado llevar, que las nauseas regresaron y tuve que hacer un enorme esfuerzo por no vaciar mi estómago en el ascensor. Miré a Rogue y vi como clavaba la mirada en la puerta del pequeño compartimiento. Estaba en una postura tensa, con la mandíbula muy apretada y los puños cerrados. Desvié la mirada hacia Michelle, quien parecía aún más alterada. Tenía el pelo revuelto y le faltaba un zapato. Respiraba agitadamente y no dejaba de parpadear y de frotarse las manos, como si estuviera presa de un nerviosismo extremo. Me sorprendí de poder notar aquellos detalles a pesar de mi estado, pero finalmente el momento tenso terminó cuando el ascensor se detuvo con una sacudida y la puerta se abrió en el piso de mi departamento.

Levanté la vista para avanzar hacia el pasillo y me encontré con tres hombres vestidos con elegantes trajes negros de pie obstruyéndonos el paso. Intenté avanzar murmurando un "permiso" pero uno de ellos se movió para evitar que los rodeara y entonces supe que no se trataba de algún vecino trasnochador. Miré al tipo que estaba al medio y un poco por delante de los otros dos. Estaba por preguntarle qué necesitaba cuando él habló.

- Michelle Lathum ¿cierto? - dijo mirando por encima de mi hombro y yo giré la cabeza para ver a Michelle, que retrocedió un paso con sorpresa en su rostro, tal vez algo de miedo - ¿Sería tan amable de acompañarnos?

Yo seguía con la mirada fija en Michelle, que giró para mirar a Rogue y luego a mí, con una expresión de terror, como si estuviera pidiendo ayuda silenciosamente. De repente, todo el alcohol en mi sangre pareció disolverse y me paré tan firme como pude, volviendo a mirar a los hombres.

- Disculpen ¿quiénes son ustedes? - el hombre me miró con desprecio, como si no fuera más que un vagabundo, y aquello me enfureció - Soy el rector del St Andrew's College y el Saint Patrick High School, la institución más prestigiosa de Nueva York, y estas dos son estudiantes. Me parece que la señorita Lathum no está dispuesta a acompañarlos a ustedes a ninguna parte, así que a menos que tengan una buena explicación, le sugiero que se marchen.

El hombre miró a uno de los que estaban a su lado, frunciendo el ceño y luego agitó la cabeza, como resignado. Volvió a mirarme mientras metía su mano en el interior del saco. Di un paso atrás, asustado por un momento por aquel gesto, y tan rápido como lo hice me di cuenta de lo estúpido que era pensar que sacaría un arma. Me tranquilicé a mí mismo pensando que quizá fuera a sacar una placa de policía o algún tipo de carta, pero de repente me encontré con el cañón de un arma apuntándome y me di cuenta que la pesadilla paranoica de mi borrachera no era tal, sino una realidad. Aquel hombre estaba apuntándome con una pistola automática.

Uno de los otros hombres pasó a mi lado, tomando a Michelle por un brazo y arrastrándola hacia el ascensor. El otro lo siguió y se detuvo en la puerta mirando al que aún me apuntaba, como apurándolo con la mirada.

- Bajen, yo los sigo en un momento. No tenemos que dejar testigos ¿recuerdan? - dijo que le me apuntaba; el otro tipo asintió y entró al ascensor - Borracho estúpido.

Volví a mirar al del arma justo cuando este bajaba su brazo sobre mí, golpeándome con la culata. Caí de rodillas, llevándome las manos a la cabeza. Cuando el zumbido que retumbaba en mis oídos desapareció, escuché un extraño sonido metálico, como si alguien estuviera girando una palanca o enroscando algo. Levanté la vista y vi al hombre de traje sosteniendo y girando un tubo negro en la punta del arma. Un silenciador. Mientras lo miraba, levantó el arma y me apuntó a la cabeza. Luego miró detrás de mí y se quedó un momento en silencio, como pensando. Finalmente, levantó el arma y apuntó hacia otro lado. Seguí la dirección de su mirada y vi que le apuntaba a Rogue, directamente a su pecho. Alguna parte aún ebria de mi mente se perdió por un instante en aquel bello escote, pero algo más fuerte ya estaba actuando en mí y me puse de pie antes de pensarlo siquiera, saltando sobre el arma por algún instinto protector que se desató en mí impredeciblemente.

Lo último que vi antes de caer fue el rostro sorprendido de aquel hombre, aquel monstruo armado, que no esperaba que yo me recuperara tan pronto y lo atacara. Escuché fue un susurro sordo y fugaz, como un insecto que pasara volando junto a mi oído a una gran velocidad y desapareciera antes de poder ahuyentarlo. Supe que era el sonido ahogado de una bala atravesando el silenciador. Supe que esa bala estaba ahora dentro mío, mientras mi cuerpo caía pesadamente encima de aquel desconocido, derribándolo sobre su espalda. Sentí mi cara chocar contra el suelo y pronto, una calidez húmeda envolvió mi mejilla. El sabor metálico de la sangre en mi boca despertó ese instinto de supervivencia tan humano y abrí los ojos.

Vi alguien saliendo del hueco de la escalera y escuché estallidos tan fuerte que su sonido retumbaba por las paredes del pasillo como bombas, mientras aquel recién llegado levantaba algo en su mano, que se sacudía produciendo aquellos estallidos tan ruidosos. Desvié un poco la mirada y vi a mi atacante correr por el pasillo, huyendo de las balas que impactaban en la pared a su lado. Lo vi saltar por la ventana y desaparecer, calle abajo, por la escalera de incendios. Volví la mirada otra vez y reconocí el rostro del hombre que acababa de llegar y ahora se inclinaba sobre mí, con Rogue a su lado.

- Lamont…

- No trate de hablar, señor Stewart - dijo el detective Andrew Lamont mientras enfundaba su arma y se llevaba el teléfono celular al oído -. No trate de moverse, pronto llegará la ayuda… ¡Central! Necesito una ambulancia urgente en…

Y entonces todo se volvió oscuro mientras mis ojos se cerraban, grabando en mi memoria el rostro aterrado de Rogue y sus ojos llenos de lágrimas.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Sáb Feb 05, 2011 12:58 am

Final de temporada: Mensaje 2/8

Jason Moore

El caos y el griterío no tardó en convertirse en simples lloriqueos y murmullos, mientras todos los asistentes a la fiesta eran obligados a recostarse en el piso en distintos rincones del salón. Y entonces uno de aquellos hombres armados cometió la estupidez de dejar a Carla Abancini a mi lado. Ella me clavó la mirada y comenzó a murmurar en un volumen de voz que en medio del silencio aterrado del lugar, era casi como si gritara.

- ¡Tú! Sabías que iba a pasar esto. Por eso me dijiste que me largara.

- Carla… cierra la boca, por favor - pero ella no me hizo caso y siguió protestando, sin dejar de mirarme, aunque yo tenía la vista clavada en los secuestradores, que ya habían notado el berrinche de la pequeña italiana colérica -. Carla, te lo digo en serio, cállate ¡ahora!

Uno de los hombres se acercó, quitándose el pasamontañas y revelando un rostro semioculto por una barba colorada, y me apuntó con un rifle AK-47.

- Levántate - obedecí en silencio mientras Carla finalmente se callaba, demasiado tarde. El hombre sonrió y miró a sus compañeros por encima de su hombro -. Hey, creo que lo encontré.

Otro de los hombres vino lentamente, mirándome fijo desde el pequeño sector de su rostro que no estaba cubierto por el pasamontañas.

- ¿Eres Jason Moore? - me quedé en silencio, pero como alguien dijo alguna vez, el que calla otorga, y el pelirrojo con el rifle dio un paso al costado y me empujó para que avanzara.

- Tú vienes con nosotros, americano - escupió con ese horrible acento irlandés -. Al fondo de la casa, vamos. Tendrás una linda conversación con el jefe.

- Tú también - dijo el otro hombre, aún enmascarado, mirando a Carla -. Vamos.

Le apuntó con su pistola y Carla se levantó, temblando y cubriéndose el pecho con los brazos, como si pensara que aquellos hombres podían estar interesados en su atuendo o su cuerpo. El instinto de una chica que solo podía pensar en fiestas y en sexo. No tenía idea de la magnitud de lo que estaba pensando. Y su histeriqueo solo había conseguido involucrarla en algo que estaba muy por encima de su cabeza, y que terminaría matándola. Pero no había nada que pudiera hacer yo por ella ahora.

Nos condujeron por un largo pasillo elegante, aunque sembrado con vasos rojos de plástico y botellas de cerveza, producto de la fiesta, hasta una habitación al final del mismo. El pelirrojo abrió la puerta y nos hicieron pasar a lo que parecía una amplia oficina personal. Toda una pared estaba cubierta por una biblioteca llena de gruesos volumenes, al fondo había un gran retrato de algún ancestro de la familia Audoux, quizá, y en medio de la sala había un pesado escritorio de madera oscura. Detrás, sentado en la lujosa butaca de cuero, estaba sentado un joven, no mayor que yo, de cabello oscuro y un elegante traje gris claro, con camisa oscura abierta en el pecho, que miraba el costoso rolex de oro en su muñeca. Cuando entramos, levantó la vista hacia nosotros y sonrió mostrando una hilera de perfectos dientes blancos.

-Ah, Jason, llegas justo a tiempo. Estaba a punto de ordenar que comenzaran a matar un rehén por minuto hasta que te revelaras y pidieras hablar con el gran jefe. Hubiera sido tan dramático… y divertido.

Carla se había mantenido en silencio pero de repente pareció reconocerlo y soltó el aire que había estado conteniendo por el miedo, en la forma de un agudo gritito de sorpresa. Si conocía a aquel hombre en persona o simplemente lo había visto en los periódicos, era algo que yo desconocía, pero pocas personas en Nueva York no habían oído hablar de Zack Morris.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Dom Feb 06, 2011 4:42 am

Final de temporada: Mensaje 3/8

Alexander Sullivan

Me sacudí el polvo del pantalón después de levantarme del suelo. Todavía estaba sorprendido por la manera en que Lucas se enfureció y me empujó, haciéndome caer y largándose. Pero la sorpresa dio paso entonces a una furia incontenible. Le di un puñetazo a la puerta de la habitación de Lucas Scott, dejando una marca sobre la misma. Angie murmuró algo tratando de que me calmara y me di vuelta hacia ella.

- Cierra la boca, Angie. Todavía no te das cuenta de nada de lo que está pasando.

Ella balbuceó algo acerca del accidente, y de Lucas pudiendo o no recordar quienes iban en el automóvil. Yo negué con la cabeza y solté una risa que no tenía nada de alegre.

- ¿Todavía crees que esto tiene que ver con ese estúpido accidente? De hecho, ¿todavía crees que se trató de un accidente?

Ella dio un paso atrás, sorprendida de mis palabras, como si hubiera recibido un golpe. Su rostro reflejaba la incertidumbre que poco a poco fue convirtiéndose en miedo al comprender.

- Oh, no pongas esa cara, estás tan metida en esto como yo, así que da igual si se trató de un accidente o no, la cuestión es que esto se termina esta noche.

Mientras hablaba, metí mi mano en el bolsillo y saqué el mango de una navaja. Al presionar el botón, la hoja de desdobló, revelando el filo metálico limpio y afilado. Angie ahogó un grito y levanté el arma hacia ella con un gesto amenazador. Ella parecía muy alterada y a punto de gritar en cualquier momento por lo que di un paso adelante y le puse una mano sobre la boca mientras con la otra, apoyaba el filo del cuchillo en su cuello. Su espalda chocó contra la pared detrás de ella.

- Ni se te ocurra gritar. No creas que no soy capaz de hacerlo, porque estarías cometiendo tu último error. Ni siquiera necesité de un arma como ésta la última vez. Cuando maté a Ruby, solo hizo falta una tijera que convenientemente había cerca...

Angie se agitó, alterada, y sentí su boca moverse bajo mi mano, intentando gritar. Acerqué un poco más el cuchillo, que se hundió levemente en la carne de su garganta. Un fino hilo de sangre bajo por su cuello.

- Tuvo la desgracia de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Igual que ese tipo… ¿Cómo se llamaba? Bauer… Clark, Clark Bauer, eso es… el pobre imbécil se mató sólo en su automóvil después de que yo hubiera estropeado los frenos de todos los vehículos en el garaje, para que nadie se fuera antes de que la bomba estallara. Aún no sé qué fue lo que evitó que todos terminaran como papilla gracias a esa bomba, pero no es mi problema, cumplí con mi parte… no pueden reprochármelo, cumplí con mi parte…

Bajé la vista un poco, con un suspiro. Comenzaba a sentirme raro. La presión me estaba volviendo loco. Angie se agitó un poco e intentó liberarse.

- ¡Cálmate, maldita sea, no puedo pensar! ¡Quédate quieta! – me quedé un momento en silencio, con la mirada perdida – Vas a ayudarme. Vamos a intentarlo de nuevo, y no sé cómo, pero vas a hacer que Lucas nos siga. Ellos lo quieren vivo, y no aceptarán un fracaso. Tengo que llevarlo afuera. Ellos se encargarán, tienen una camioneta lista para atraparlo y llevarselo. Solo tenemos que sacarlo de aquí...

Bajé la vista un momento, pensando cómo hacer para engañar a Lucas y hacer que nos siguiera. Tenía que concentrarme. Mierda. ¿Por qué me tocaba a mí hacer estas cosas? Pasar información era una cosa, pero desde que me hicieron plantar esa maldita bomba y tuve que matar a Ruby cuando casi me descubre haciéndolo, todo se había vuelto más complicado. Y ahora tenía que pensar en cómo llevar yo solo a ese inútil de Lucas Scott hasta la entrada del campus. ¿Para qué diablos querían vivo ahora a ese perdedor? Primero me piden que lo mate, el muy suertudo sobrevive, y ahora que podría simplemente rajarle la garganta y acabar con todo, se les ocurría que lo querían con vida. No los comprendía.

Aflojé la presión de mi mano casi sin darme cuenta, y de repente sentí los dientes de Angie clavarse en mis dedos. Retiré la mano rápidamente, soltando una maldición que fue interrumpida por el rodillazo que ella me dio en la entrepierna. Di un paso atrás, doblándome de dolor, y en mis oídos retumbó el grito desesperado que soltó ella mientras se soltaba y corría por el pasillo.

- ¡Vuelve aquí, maldita puta! – grité mientras me incorporaba y corría detrás de ella - ¡Te mataré!

Angie dobló en una esquina y la perdí de vista por un instante, pero al doblar tras ella la vi caída en el suelo, junto al preceptor, Dean Moore, con quien había tropezado mientras corría. Dean había caído sentado y al verme, con el cuchillo en la mano, se puso de pie de un salto.

- ¡Sullivan, suelta eso ahora mismo!

- Olvídelo, señor Moore. No van a detenerme ahora. Ya casi termina todo... – me acerqué a él con el cuchillo en alto - ya casi termina.

Sentía unas gotas de sudor resbalando por mi frente. Era extraño, porque sentía frío. Mucho frío. Pero transpiradaba como si hiciera mucho calor. Tenía la vista ligeramente nublada, pero veía muy enfocado en donde clavaba la mirada. Escuchaba un leve zumbido en mis oídos, y parecía que detrás de aquel susurro habían voces que trataban de decirme algo. Tenía que terminar, tenía que completar mi trabajo, mi misión. Luego, todo terminaría por fin.

La vista se me nubló aún más cuando las gotas de sudor llegaron a mis ojos, y levanté la mano en la que llevaba el cuchillo para secarme la frente con el dorso de la mano, pero en ese momento Dean aprovechó mi distracción y saltó sobre mi, aferrándome el brazo con una mano y empujándome con la otra. Reaccioné con un grito y una sacudida, liberándome de sus brazos y bajando rápidamente el cuchillo, haciéndole un profundo corte en el antebrazo a mi oponente. Moore dio un paso atrás esquivando mi próximo ataque, pero yo era presa de una euforia imparable y me lancé sobre él con un grito y el cuchillo en alto. Él retrocedió un paso más, intentando alejarse de mí y de mi arma, pero entonces su pie pisó el borde de la escalera detrás de él. Tropezó con el vacío del primer escalón y todo el peso de su cuerpo se fue hacia atrás. Intentó aferrarse de algo pero cayó hacia atrás, rodando escaleras abajo, como una roca. Yo observé cómo caía, sintiendo cómo un zumbido más agudo y potente se imponía ante el primero que atacaba mis oídos, hasta que la caída de Moore finalizó, dejando ante mi vista un cuerpo torcido, con un brazo sangrante y una pierna doblada en una posición antinatural. Un nuevo hilo de sangre bajaba por su frente, sumándose al primero en su antebrazo. No se movió más.

De repente, me di cuenta de que aquel zumbido había sido un grito, del que ahora solo quedaba el eco retumbando en las paredes de la residencia de estudiantes. Me di vuelta hacia Angie, que estaba medio sentada en el suelo, observando la escalera por donde había caído su última esperanza. Levantó la vista hacia mí y abrió la boca para gritar de nuevo, pero yo di un salto hacia ella y me agaché, agarrando su cabello con mi mano libre y levantándola violentamente, tirando de ellos. Su boca seguía abierta en un gesto de horror cuando evité que gritara haciéndole un rápido pero profundo tajo en medio de la garganta. La sangre saltó con potencia, ensuciando mi camisa y mi rostro, y solté los cabellos rubios, ahora teñidos de carmesí, de aquel cuerpo inerte que se desplomó a mis pies como si no fuera nada más que una bolsa de basura. Me pasé una mano por los ojos, limpiando un poco la sangre para poder ver y levanté la vista, buscando orientarme y pensando dónde podría haber ido Lucas Scott.

Sin dudarlo mucho más, me encaminé hacia el edificio de habitaciones de las mujeres en busca de la habitación de Anne, llevando mi cuchillo ensangrentado y una determinación inquebrantable. Esta vez, no andaría con vueltas. Simplemente lo mataría.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Lun Feb 07, 2011 2:26 am

Final de temporada: Mensaje 4/8

Remy Audoux

Pensé que Lucy me golpearía o se largaría a llorar allí mismo y me arrepentiría de haberles mostrado mi rostro, pero su alegría por saber que yo realmente estaba vivo y ella no veía fantasmas pareció ser mayor. Nancy tardó un poco más en reaccionar, como si no supiera qué debía sentir. Elle estaba silenciosa, y Sophia se mostraba indiferente y pensé que quería que Lucy notara su indiferencia y supiera que ella lo había sabido antes. No me extrañaba, pero no tenía tiempo de preocuparme de aquellos detalles. Intenté que sigamos avanzando, pero Nancy se interpuso, exigiéndome explicaciones y finalmente estallando en llanto y abrazándome. La abracé a la vez, reconociendo que había extrañado a mi pequeña hermana, pero pronto Sophia ayudó a separarnos y yo recuperé mi compostura. Cuando les di la espalda para guiar el avance y no me vieron el rostro, dejé de ocultar la expresión de dolor que había estado conteniendo desde aquel abrazo tan repentino. Llevé disimuladamente una mano hacia mi pecho, desabrochando unos pocos botones de la camisa y frotándome suavemente el pecho, donde mi piel se arrugaba y doblaba en pliegues deformes y manchas de otra pigmentación. La espalda estaba en iguales condiciones, lo mismo que parte de los brazos y el lado de una pierna. Mi piel estaba sensible, y el abrazo de Nancy había revivido el dolor de las viejas heridas. Gracias a lo más avanzado de la cirugía plástica, había recuperado mi rostro, que por fortuna no había sufrido un gran daño durante el incendio, pero el resto de mi cuerpo nunca perdería las secuelas de aquella experiencia tan cercana a la muerte. Abroché rápidamente mi camisa mientras doblábamos en un recodo del oscuro pasillo. Frente a nosotros se alzaba ahora una escalera empinada y al final de la misma, una bifurcación en el camino. Avanzamos y las guié por el camino de la izquierda, hasta una puerta vieja y desvencijada. La abrí, no sin esfuerzo por el óxido en sus goznes y el tiempo que llevaba cerrada, y la cruzamos, entrando a una sala similar a la que habíamos dejado atrás cuando yo me retiré las vendas.

- Esperen aquí - dije haciéndoles un gesto para que se quedaran cerca de la puerta y yo avancé hasta el otro extremo de la sala subiéndome a una saliente de los ornamentos de la pared, como una cornisa baja.

Me acomodé a esa altura y mirando a las chicas por encima de mi hombro, les hice un gesto con el dedo sobre la boca para indicarles que guardaran silencio. Apagué la antorcha ahogando el fuego en un hueco de la pared y luego corrí una tapa oculta en los adornos de la pared, revelando una ventanita cubierta por una rejilla metálica. La misma estaba a la altura del suelo de la oficina que había del otro lado, oculta bajo una mesa. A través de la abertura, podía verse desde donde yo estaba prácticamente toda la habitación, gracias al ángulo que nos daba nuestra posición. Habían dos hombres armados de pie junto a la puerta, y un tercero sentado en la butaca tras el escritorio principal. Su rostro quedaba oculto en las sombras, ya que la escasa luz provenía de una lámpara sobre el mismo escritorio, y el ángulo le permitía ocultarse en la oscuridad. Mientras observábamos, alguien abrió la puerta del otro lado y cuatro personas entraron. Dos eran más guardias armados, uno de los cuales no llevaba pasamontañas y revelaba un cabello y barba pelirrojos. Al frente del grupo iba, a punta de arma, Jason Moore, y por último, Carla Abancini. El hombre detrás del escritorio le habló a Jason y se adelantó un poco, entrando en el círculo de luz de la lámpara. Lucy, Nancy, Sophia y Elle se habían ido acercando silenciosamente detrás mío y observaban la escena. A todos nos golpeó la sorpresa de ver a Zack Morris allí sentado, a escasos metros de nosotros, separados solo por una fina rejilla metálica.

- Ya me tienes aquí, Zack, deja ir a los demás - dijo Jason, cuya voz retumbó en la sala oculta donde estábamos.

- Déjame considerarlo por un momento… - respondió Zack con una sonrisa maligna y se adelantó un poco, inclinándose sobre el escritorio - Ya lo he pensado, y la respuesta es no. Los rehenes se quedan, hasta el gran show final de las balas, cuando tú me digas que no vas a colaborar, y yo empiece a matarlos uno por uno. O quizá haga que aten a algunos cuantos juntos con una bomba, ese tipo de juegos tan divertidos que estoy seguro de que te obligarán a hablar tarde o temprano. La pregunta no es si lo harás o no, sino… ¿cuánta sangre correrá antes de que lo hagas?

Mientras hablaba, comenzó a juguetear con un bolígrafo en su mano, dándole vueltas por encima del escritorio. Jason guardaba silencio, y Carla sollozaba, temblando ligeramente. Por un momento, los únicos sonidos que nos llegaban eran sus sollozos y el golpeteo del bolígrafo en las manos de Zack Morris.

- ¿Dónde está la libreta de Vanderberg? - preguntó, sin levantar la mirada.

- ¿Por qué quieres saberlo? - respondió Jason con un tono casi divertido, como si aquello fuera un juego.

Zack levantó la vista hacia él. Había dejado de sonreir.

- Yo hago las preguntas aquí.

- No eres un templario, ¿verdad, Morris? ¿Qué papel juegas en todo esto?

- ¿Dónde está la libreta?
- repitió Zack sin dejar de mirarlo fijo - ¿Dónde están Audoux y los demás? ¿Qué saben?

Nancy, detrás de mí, repitió nuestro apellido con un tono de interrogación. No comprendía por qué Zack preguntaba por “Audoux” o a quién se refería. Yo la miré por encima de mi hombro y le hice un gesto para que guardara silencio. No tenía tiempo para explicarle que su hermano no era el único de su familia que ella creía muerto, sin que lo estuviera en realidad. Me sentía mal por haberle dejado creer durante un año que tanto su padre como yo estábamos muertos, y ahora quizá el trauma de saber que eso era una mentira, sería aún peor. Al menos mi cercanía con la muerte había accidental, pero no esperaba que fuera capaz de perdonar a su propio padre por fingir su muerte y abandonarla a su suerte. Jean-Luc ni siquiera pareció alterarse cuando supo que Nancy tenía un serio problema psicológico por culpa de las pérdidas que había sufrido.

- ¿Qué ganas tú con todo esto? - seguía preguntando Jason - Has hecho un trato con ellos, ¿verdad? ¿Qué buscas? ¿Su apoyo en tu campaña política? ¿Todavía piensas en convertirte en el presidente de los Estados Unidos?

- Te lo preguntaré solo una vez más… - Zack todavía agitaba el bolígrafo en sus manos, cada vez más rápido y con más violencia, golpeando sus extremos contra el terciopelo que forraba la superficie del escritorio.

- ¿O se trata de una vendetta contra Jean-Luc Audoux y esa enemistad personal que te has ganado con él? ¿Aún creen que fue él quien mató a tu padre? ¿Saben los templarios que fuiste tú quien lo mató?

- ¡Cierra la boca! - gritó Zack poniéndose de pie de un salto. El bolígrafo en su mano se partió a la mitad y la silla, empujada por su arrebato de ira, cayó detrás de él - ¡Cállate! Dime ahora mismo lo que sabes, o te juro que empezaré a matarlos a todos.

- ¿Por qué no cortamos ya con la farsa de la libreta y me dices qué es lo que realmente buscas? No creo que de verdad estés tantos pasos atrás en este asunto como para todavía estar buscando la libreta. Sabes que la hemos descifrado, lo que buscas son las respuestas que ella esconde. ¿Qué es lo que hay en Saint Patrick, Zack? ¿Cuál es el tesoro templario? Dímelo, y quizá pueda ayudarte a encontrarlo.

Zack se quedó mirándolo en silencio durante un momento y luego, inexplicablemente, estalló en una carcajada. Tomó una botella que había sobre el escritorio y con toda calma, sirvió parte de su contenido en una copa de cristal. El líquido rojizo parecía brillar como un rubí bajo la luz de la lámpara. Comenzó a rodear el escritorio sin dejar de reir y finalmente se acercó a Jason, aún con una sonrisa en los labios y la copa de vino tinto en una mano.

- No tienes ni idea ¿cierto? Toda tu lógica, toda tu ciencia, tus estrategias, tus planes delicadamente trazados, toda tu genialidad… no puede abarcar algo que va más allá de tu comprensión. Lo tuviste delante de tus narices todo el tiempo, y aún buscas una explicación… racional. No es un secreto detrás de una metáfora, no es una alegoría, ni un símbolo.

Levantó la copa delante del rostro de Jason, agitando levemente su contenido.

- El tesoro templario es el Santo Grial, Jason. El cáliz de Jesucristo para los cristianos, la piedra filosofal para los alquimistas, la fuente de la eterna juventud, el cuenco de la abundancia, la copa del elixir de la vida - Zack hablaba haciendo gestos con la mano que sostenía la copa, como si diera un discurso motivador; su mirada estaba perdida en algún punto más allá de aquella sala -. Es la reliquia más valiosa y poderosa del mundo.

Con una sonrisa burlona y una leve inclinación de falsa cortesía, Zack fingió brindar con un movimiento hacia el aire, y se bebió el contenido de la copa que tenía en sus manos. Luego, arrojó la copa hacia una pared, haciéndola pedazos, y metió la mano en el interior de su chaqueta, sacando de ella una pistola automática. Levantó el arma apuntándole a Jason en la cabeza. Pero Jason no se movió, ni siquiera parpadeó. Miraba a Zack fijamente, con los ojos entrecerrados, el ceño ligeramente fruncido y la boca crispada, como si estuviera contemplando a un loco. Por lo visto, así era. Zack rió ante la indiferencia de Jason y giró su mano, apuntando esta vez a Carla. Hubo una pausa, mientras parecía esperar la reacción de Jason.

- Mátala si quieres - dijo Jason sin apenas moverse -. Estás loco, lo harás de todas formas. Seguirás matando sin sentido hasta que alguien te detenga. Quizá no sea yo, pero alguien va a detenerte antes de que alcances tu inexistente objetivo.

Zack volvió a reir y se acercó un poco más a Carla, apoyando el arma en su cabeza. El rostro de Carla estaba cubierto por las lágrimas y el maquillaje corrido, y se agitaba con temblores y sollozos. A Jason parecía no importarle en absoluto, ni siquiera los miraba. Iba a matarla. Tenía que hacer algo. Miré alrededor buscando alguna manera de entrar. Vi que la columna a mi lado tenía unas protuberancias cada cierta distancia, suficiente para que yo pudiera trepar y ubicarme a la altura de la superficie. Revisé con la mirada y descubrí el mecanismo de entrada. Una palanca oculta junto a la misma columna. Aunque no recordaba qué hacía exactamente, sabía que debía servir para entrar al recinto que estábamos observando.

Pero entonces, un nuevo sonido interrumpió la escena. Alguien golpeaba la puerta. Zack hizo un gesto con la cabeza y uno de los guardias junto a la puerta la abrió. No llegaba a ver quién estaba del otro lado, la puerta me tapaba. Jason tampoco podía ver, estaba de espaldas a la misma y no se había movido. Zack miró hacia la puerta y rió. Hizo un gesto como quien invita a alguien a pasar y luego, con un rápido movimiento, golpeó a Carla con la culata del arma en la cabeza, haciéndola caer al suelo a un costado.

- Tal vez no te importe esta chica, Jason, y no quieras hablar, pero… probemos con alguien diferente. Veamos, ¿quién está detrás de la puerta número dos?

La puerta se cerró mientras un guardia pasaba, llevando con él a Michelle Lathum. Tenía un hilito de sangre seca que le recorría por el rostro desde el cabello, estaba despeinada, le faltaba un zapato y su vestido estaba rasgado y sucio. Su maquillaje estaba corrido por el llanto, y el terror más profundo se reflejaba en sus facciones. Jason se dio vuelta y toda su coraza pareció romperse en aquel instante. Su postura corporal perdió la estabilidad, su rostro reflejó la tensión que había estado conteniendo momentos antes, y sus hombros bajaron, presa de una impotencia que lo hacía ver mucho más vulnerable.

- Michelle… - murmuró en un tono apenas audible.

Zack rió y se acercó a Michelle, levantando el arma hacia ella. Se paró a un lado suyo con el cañón de la pistola apoyado en la sien de la muchacha, y miró a Jason.

- Tú y yo vamos a tener una conversación muy distinta ahora, Jason Moore.

Jason suspiró y bajó la mirada. Por un momento no hubo más que silencio, pero entonces Jason volvió a levantar la cabeza y miró a Zack con una nueva determinación. No era el tipo de persona que perdía tiempo en negociaciones inútiles, había llegado a conocer eso de él. No conocía a nadie que fuera capaz de analizar una situación y sus posibilidades más rápida y eficazmente que Jason. Y él sabía que tenía la mano perdedora en aquella jugada y que prolongar la incertidumbre solo empeoraría todo. Quise ayudar, pero no veía cómo podía intervenir aún.

- Audoux tiene un departamento frente al campus de Saint Patrick
- comenzó Jason con una voz monótona -. Ian Knight ha estado ayudándonos a descifrar la libreta, tiene todas sus anotaciones allí. Si alguien sabe dónde encontrar el tesoro templario, es él, y debería estar allí ahora. Jean-Luc y Henri también estarán allí, y es posible que Christopher Dixon.

Escuché a Sophia detrás de mí ahogar un grito al oir el nombre de su padre. Nancy sacudía la cabeza con incredulidad al oir que hablaban de su padre como si aún estuviera con vida.

- Es todo lo que necesitas saber. Busca a Knight, haz lo que quieras con Audoux y Dixon, y conmigo, pero déjala ir a ella.

Jason levantó la mano y señaló a Michelle. Zack sonrió más ampliamente y se encogió de hombros.

- No, creo que me quedaré con ella un rato más. Quizá incluso podamos divertirnos un rato.

Mientras hablaba, se acercó un poco más a ella, pasándole una mano por la cintura y acercándola a él, apoyando su cuerpo detrás de ella y bajando la cabeza junto a su rostro. Apartó un poco el cabello de la chica con el cañón del arma y se inclinó, como sintiendo el aroma de su cuello. Michelle se agitó en un sollozo incontrolable y Jason dio un paso corto hacia ellos, como si apenas pudiera contenerse. Zack volvió a levantar la vista con una sonrisa perversa.

- Vamos a dar un paseo, Moore.

Le hizo un gesto a uno de los guardias y este se puso detrás de Jason, apoyando su rifle en la espalda de este y empujándolo hacia la puerta. Pronto lo perdimos de vista, rodeado por guardias, hasta que solo quedaron Zack, Michelle y el guardia pelirrojo que había traído a Jason. Carla también estaba allí todavía, tirada en el suelo, sollozando en un rincón y con una mano sobre el lugar de su cabeza donde la habían golpeado. Zack comenzó a empujar a Michelle hacia la puerta mientras le hablaba al guardia.

- Encárgate de la chica, Patrick. Somos demasiados para llevarla con nosotros, y ha escuchado demasiado. Luego diles a los demás que... hmm... no quiero testigos aquí. Mátenlos a todos e incendien el edificio. Ellos se encargarán de hacerlo ver como un incendio accidental.

Luego desapareció por la puerta, llevándose a Michelle y cerrando detrás de sí, dejando solos en la habitación al tal Patrick y a Carla. Los pasos que se oían en el pasillo pronto desaparecieron. Me di vuelta para mirar a las chicas, pero apenas podía ver sus rostros iluminados por la luz que provenía de la pequeña abertura. Me di vuelta viendo cómo el guardia dejaba su arma en el escritorio y se acercaba a Carla, inclinándose sobre ella, acariciando su rostro primero suavemente, y luego aferrándola con violencia y haciendo que se levantara.

- Tenemos tiempo, cariño, así que vamos a divertirnos un poco antes de terminar con esto ¿sí?

Comencé a trepar por la columna a mi lado. Del otro lado, el guardia comenzó a manosear a Carla, tocando sus pechos, pasando una mano por sus piernas y levantándole el vestido. Carla sollozaba ahora más fuerte, presa del pánico y la impotencia. Yo alcancé la palanca y me acomodé al otro lado de la columna. El guardia metió una de sus manos por debajo de la falda de Carla. Yo tiré de la palanca. La pared comenzó a deslizarse a un lado, casi sin hacer ruido. Por la abertura pude ver a Carla arrinconada contra la pared, llorando desconsoladamente mientras aquel tipo seguía manoseándola con una mano, y con la otra comenzaba a desabrocharse el pantalón.

- Ya verás, cariño, te llevaré al cielo antes de mandarte al infier... ¡Ugh!

Su cabeza dio una sacudida, y parpadeó un par de veces, antes de que un hilo de sangre resbalara por su frente, mezclada con algo más, de similar color. Mi rostro apareció junto al suyo desde atrás y con una mano rodeé su cuello, apartándolo de Carla. Solté los restos de la botella de vino tinto que Zack había dejado atrás, y que acababa de partirle en la cabeza.

- ¿De verdad ibas a usar un cliché tan desagradable? - murmuré a su oído y lo solté con un empujón.

Cayó dando una vuelta y golpeándose contra el escritorio, desplomándose luego en el suelo, sin moverse más. Levanté la vista hacia Carla y me acerqué a ella mientras detrás mío, una por una, mis acompañantes subían por la columna y entraban en la habitación. Carla no contestaba mis preguntas acerca de cómo se encontraba. Parecía en shock. Aunque más allá del golpe que Zack le había dado en la cabeza y empezaba a ponerse morado, no tenía otro daño físico, el impacto de lo que había vivido tardaría en irse de su mente, si es que lo hacía. Tenía la vista clavada en el hombre inconsciente a nuestros pies. Finalmente, pareció reaccionar y estalló en un llanto descontrolado, desplomándose sobre mí y sollozando contra mi pecho, mientras yo la sostenía con ambos brazos. Levanté la vista hacia Lucy, Nancy, Sophia y Elle, pensando en que muy cerca nuestro todavía habían varios guardias armados que mantenían a los asistentes de la fiesta como rehenes, que pronto comenzarían a dispararles y que teníamos que hacer algo para liberarlos, y pronto.

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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Mar Feb 08, 2011 1:22 am

Final de temporada: Mensaje 5/8

Ian Knight

Giré la cabeza inclinándola hacia un lado y luego hacia otro, haciendo crujir mi cuello contracturado y dolorido. Me puse de pie llevando una nueva anotación hacia la pared y clavándola cerca del centro de la cruz que había formado, siguiendo el patrón oculto en las marcas de agua de la libreta. Había realizado copias de todas las páginas, y había remarcado las líneas que corrían por detrás del texto y de las notas. Gracias al código que Jason había descrifrado, podía determinar el orden y la ubicación de cada página, formando una gran figura con forma de cruz. Una segunda lectura del contenido de la libreta, que seguía un orden arbitrario, independiente de sus textos. Ubicadas las páginas de aquella manera, formaban algo indescifrable, aún más complejo que las palabras que ahorra corrían por ese mapa sin orden ni sentido. Con aquella última página en el mural, el mapa debería estar completo. O al menos eso había creído yo. Todo el tiempo creí que al terminar, la imagen me daría alguna respuesta, pero yo solo veía una gigantesca cruz templaria llena de lineas, palabras y símbolos.

Me di vuelta, arrojando al suelo todos los papeles que estaban sobre el escritorio. Solo la computadora portátil y la lámpara quedaron sobre la superficie del mismo, mientras yo apoyaba mis manos y me inclinaba hacia adelante, frustrado. Necesitaba descifrarlo, estaba tan cerca, tan cerca… y a la vez tan lejos.

Me incorporé tratando de recobrar la compostura y me di vuelta hacia el mural, tratando de mirar el panorama completo. Bajé la vista hacia la última página que había pegado y vi que lo que yo había creído unas líneas sin sentido, parecían formar algo con otras de las páginas adyacentes. Me acerqué y acomodé aquella página, girándola un poco hacia la derecha, y vi que frente a mí se formaba un número 67. Levanté la vista buscando en el resto del mapa algo similar, pero no encontré líneas que siguieran el mismo patrón. ¿Qué podía significar 67? Me fijé en las palabras que rodeaban el número, pero nada me daba una pista. Entonces se me ocurrió dar un paso atrás y mirar el mapa completo, tomando como referencia el número 67 para ver qué importancia tenía en general. Era obvio que estaba en el centro exacto, pero una vez que me alejé los suficiente, me di cuenta que todo parecía convergir en él. Los números formaban un pequeño cuadrado oscuro visto de lejos, desde donde no se reconocía como un número específico. Vi que habían otros sectores oscuros; aunque sabía que no se trataba de números como aquel, formaban una imagen simétrica. Me acerqué nuevamente, tomando un marcador rojo del suelo y comenzando a unir aquellos sectores.

Pensé que la nueva figura me daría una explicación, pero tenía aún menos sentido que antes, y pensé que aquello había sido inútil. Sólo había convertido el mapa en un cuadriculado rojo irregular. Comencé a contar los recuadros que se formaban entre las líneas rojas, y di un salto de sorpresa al descubrir que habían 66 recuadros. No podía ser una coincidencia. Treinta y tres recuadros a cada lado de un eje vertical sobre la figura, que no coincidía con la cruz templaria sobre la que se encontraba. Me quedé un buen rato analizando aquello y revisando entre mis anotaciones, algo que hiciera referencia a aquel numero o a la forma del nuevo mapa.

Y entonces me llegó la idea, como un recuerdo lejano, como un déjà vu muy oportuno. Busqué mi maletín y abriéndolo, empecé a revisar los papeles del caso de Saint Patrick. Encontré la información sobre el campus y me centré en un informe acerca de los edificios que contenía. Luego de un buen rato de búsqueda encontré algo en la información sobre uno de los edificios secundarios, un edificio de aulas que tenía algunos talleres y laboratorios en el primer y segundo piso, y sesenta y seis aulas en la planta baja. Era uno de los edificios más viejos del campus, pero no comprendía qué podía ser el número 67, si solo habían 66 aulas. Busqué los planos del edificio y me encontré con que se trataba de varios pliegos de cada sector, así que comencé a desplegarlos en el suelo, acomodándolos para formar el plano completo. Cuando terminé me paré encima, mirando hacia abajo y comparándolo con el trazado rojo que había sobre la pared. Me di cuenta que tenían la misma disposición, así que busqué en los planos el lugar donde debería estar aquel número 67. No tardé en descubrir lo que aparecía en los mapas como un sector vacío, que uno no notaría si no lo estuviera buscando. Se veía como un simple recuadro formado por la mala disposición de las habitaciones que lo rodeaban, que en lugar de compartir sus paredes, dejaban un pequeño recinto de un dos metros de cada lado.

¿Era posible que el tesoro templario estuviera en una habitación tan pequeña? Y ¿cómo se accedía a ella? No parecía haber ninguna puerta, y no se me ocurría otra manera que derribar una de las paredes desde cualquiera de las cuatro aulas que limitaban con el mismo. O quizá hubiera alguna puerta oculta que no figuraba en los planos. El marcador rojo aún estaba cerca, así que lo tomé e hice una cruz sobre el recinto secreto. Pero mientras lo hacía, tuve la incontenible sensación de estar siendo observado. Levanté la vista bruscamente, encontrándome con un hombre de pie delante de mí, observándome en silencio y con una sonrisa desagradable en su rostro.

- Así que finalmente lo ha encontrado - dijo el hombre que había entrado momentos antes acompañando a Audoux. Él lo había llamado Dixon.

- ¿Dónde está Audoux? - pregunté mientras me ponía de pie, pero entonces bajé la vista hasta su mano y vi que llevaba un revólver de bajo calibre.

- Lo siento, señor Knight
- dijo mientras levantaba el arma hacia mí -, pero en este momento Jean-Luc Audoux no está disponible. Y yo no puedo dejarlo salir de aquí con vida con esa información.

En aquel momento supe lo que haría y me aparté de un salto, sin embargo él alcanzó a disparar y la bala impactó en mi brazo. Caí adolorido, pero no muy malherido, gracias al bajo calibre del arma con la que me atacó. Me arrastré rápidamente hasta detrás del escritorio, justo a tiempo para esquivar un segundo disparo, y estiré mi mano por encima de este para tomar mi pistola, que estaba apoyada sobre el mismo. Cuando bajé la mano, una bala silbó por encima del mueble, impactando en la pared a mi lado. Desenfundé mi 9mm y me mantuve agazapado en mi improvisada cobertura. Luego salté a un costado poniéndome de pie y apuntando hacia mi oponente.

- Baja el arma, Dixon. Se terminó - él me miró en silencio por un momento y luego levantó ambas manos en un gesto de rendición, aunque aún sostenía su revólver en una de ellas -. Suéltala.

Él no se movió. En lugar de bajar el arma, comenzó a sonreír, primero levemente, luego hasta casi soltar una carcajada.

- ¿Qué te resulta tan gracioso? - le pregunté.

- Escondí este arma cuando vine aquí, y por fortuna no la encontraron al revisarme. Pero conozco a Audoux desde hace años… ¿De verdad crees que te dejaría aquí solo, haciendo su trabajo sucio, con un arma cargada sobre tu escritorio?

Un escalofrío recorrió mi espina y aterrado, apreté el gatillo. Nada ocurrió, más que un inofensivo *click* proveniente del arma descargada. Antes de que pudiera reaccionar, Dixon había bajado hacia mí la mano con la que sostenía el revólver, y un segundo después, un disparo retumbó en la sala, y luego otro, y un tercero. El arma tenía un tambor de seis balas, así que supe que no habrían más disparos. Por desgracia, esas tres últimas balas habían ido a alojarse en mi pecho. Me tambaleé dando un paso hacia atrás, mientras perdía la fuerza en mi mano y mi pistola caía de entre mis débiles dedos. Bajé la vista hacia mi pecho ensangrentado y pude ver el suelo acercarse vertiginosamente mientras caía de rodillas sobre el plano del Saint Patrick. Me quedé mirando la cruz que había dibujado sobre el papel, y la vista se me nubló haciendo que aquella figura se viera muy similar a la cruz templaria. Luego, sentí cómo me desplomaba boca abajo sobre mi propia sangre que empapaba el plano. Con un suspiro, cerré los ojos y me abandoné al vacío agonizante de la muerte.

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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Mar Feb 08, 2011 10:39 pm

Final de temporada: Mensaje 6/8

Lucas Scott

Sus palabras habían quedado haciendo eco en mi cabeza… «esta vez no habrá errores ni interrupciones». Y tal vez fuera momento de dejar de pensar, dejar de abrirle la puerta a esas interrupciones. Había echado todo a perder con Elle, y Anne siempre había estado ahí para mí. Me había esperado como nadie más, me había demostrado una y otra vez lo que sentía por mí, y nunca se había rendido. Me encontré preguntándome a mí mismo por qué me esforzaba tanto en alejarme de una chica como ella. Era el colmo de mi propia estupidez. Y estaba dispuesto a dejar de cometer ese error.

Llegamos a su habitación y entramos sin más vueltas. Ella no parecía dispuesta a esperar más, o dudar. Se acercó a mí, besándome con determinación, y por una vez, dejé las dudas de lado y respondí a ese beso rodeándola con un brazo y devolviéndole la pasión, fundiéndome con sus labios. Me olvidé de todo y me dejé llevar por el impulso y el deseo, disfrutando del cálido sabor de su boca y de la delicada figura de su cuerpo contra el mío. La seguí mientras caminaba hacia atrás sin despegarse de mí, hasta que caímos juntos sobre su cama. La pasión que nos unía aumentó mientras besaba su cuello y mi mano libre recorría su cuerpo con caricias cada vez más atrevidas. Ignoré la incomodidad de mi brazo enyesado interponiéndose entre nosotros, y sentí sus manos también recorrer mi cuerpo, mientras me levantaba la camiseta. Me separé un momento de ella, dejando que me la quitara del todo. Ella estaba delante de mí, recostada en la cama, sonriéndome y con la blusa desabotonada. Podía ver su piel, su cuerpo casi desnudo, sus pechos cubiertos por un sostén negro muy sensual. Me quedé un momento disfrutando la vista y me detuve. Por un momento recordé su experiencia, lo que había sufrido en el pasado, lo difícil que sería para ella confiar en un hombre, y sobre todo, compartir tal intimidad.

- Anne… ¿estás segura de que quieres…?

Pero ella no me dejó terminar. Con un gesto de fingido disgusto por mis dudas, alargó una mano para ponerla detrás de mi cabeza y acercarme a ella. Me dejé llevar por aquel beso y pronto estuvimos de vuelta, envueltos en una pasión ardiente. Nuestras ropas no tardaron en desaparecer y caer fuera de la cama. Todas las dudas, todos los problemas, las dificultades por las que había pasado eso que había entre nosotros, desaparecieron, quedaron fuera como nuestras vestimentas, y estuvimos allí, juntos de verdad, ella y yo, desnudos en cuerpo y alma. Todo parecía claro, tan evidente y tan correcto. No tuve ningún remordimiento al hacerle el amor con toda la pasión que siempre había estado presente, aunque hubiera intentado negarla. Supe que ella no me recriminaba nada, el tiempo que la hice esperarme, las dudas, las dificultades, la indecisión. Me hacía sentir bien por haberme dejado llevar, y me demostraba que todo lo que le importaba era que yo estaba allí ahora con ella, finalmente.

Cuando descansaba recostado contra el respaldo de la cama, y ella permanecía abrazada a mí, con su rostro descansando sobre mi pecho, me sentí más feliz de lo que recordaba haber estado en mucho tiempo. Supe que quería seguir sintiéndome así. Que nada podía arruinar aquella alegría.

Al principio no supe que pasaba, mientras la puerta se abría con un estruendo, destrozada la cerradura por un golpe. Al ver a Alex Sullivan de pie en la puerta, cubierto de sangre y con un cuchillo en la mano, pensé que estaba teniendo una pesadilla. Por un momento pasó por mi mente que todo lo que había pasado desde que salí del coma no era más que un sueño, y que yo seguía en la cama del hospital, luchando por mi vida, sumergido en un mundo de fantasía dentro de mi propia mente, y que la parte agradable del sueño se desvanecía para dar paso al terror de la pesadilla. Pero entonces el grito de Anne me devolvió a la realidad. Aquello realmente estaba pasando. Por alguna razón, aquel Alex con rostro desencajado por la locura, era real, y estaba allí para hacernos daño. Reaccioné a tiempo cuando se avalanzó sobre nosotros y me aparté, saltando fuera de la cama. Alex cayó sobre Anne, clavándole el cuchillo en un brazo, y el grito que ella soltó fue aterrador. Me lancé contra él justo cuando levantaba de vuelta el cuchillo para volver a atacar. Me tiré por encima de la cama, empujándolo y apartándolo de ella. Caímos juntos al suelo y sentí un dolor muy fuerte en el brazo que llevaba enyesado. Intenté ponerme de pie pero entonces sentí un dolor punzante en el hombro y me di cuenta que tenía el cuchillo clavado allí, aunque no muy profundamente. Me aparté de un salto mientras Alex arrancaba el arma de mi piel, rociando la alfombra con pesadas gotas de mi sangre. Miré a Anne mientras me incorporaba, y vi que ella se aferraba el brazo que sangraba profusamente, empapando las sábanas blancas de un vivo color rojo. Su cuerpo desnudo en medio de aquella escena de sangre le daba un toque macabro a la escena. Vi las lágrimas brotar de sus ojos y aparté la vista para concentrarme en el psicópata que nos había atacado.

- ¿Qué mierda estás haciendo, Alex?

- Matarte. Te quieren vivo, pero… voy a matarte… quiero matarte… No puedo llevarte vivo, así que te mataré, y disfrutaré cada instante.

Al mirar sus ojos, desorbitados por la demencia, un recuerdo volvió a mi mente. Me vi a mí mismo de pie en la calle, y vi el rostro de Elle sonriendo delante de mí. Recordé el aroma del chocolate caliente, el sabor de sus labios, recordé el frío del invierno, y la sensación del viento en mi cabello. Recordé el chirrido de las ruedas de un automóvil y un rostro tras el cristal. Alex Sullivan. Sonriendo como un demente, igual que ahora. Conduciendo un auto directamente hacia mí.

- Fuiste tú. Tú me atropellaste.

Él soltó una carcajada y a continuación su rostro volvió a la seriedad de esa locura asesina. Su risa se convirtió en un grito y se lanzó hacia mí con el cuchillo en alto. Levanté las manos para protegerme y el cuchillo se enterró en el yeso de mi brazo. Sentí la punta clavarse en mi carne, pero cuando Alex tiró para sacarlo, no pudo. Agité el brazo para apartar el arma de su alcance, y el cuchillo se soltó, cayendo en el suelo a cierta distancia. Por un golpe de suerte había igualado la pelea, así que aproveché aquello antes de que la ventaja desapareciera. Con mi brazo bueno, le di un golpe, pero fue inútil. Su locura se había apoderado de él, y aunque lo golpeé una vez más, era como si no se diera cuenta del dolor. Saltó sobre mí con sus manos crispadas como garras y se aferró a mi cuello mientras los dos caíamos. Sentí el impacto del suelo en mi espalda desnuda, y el peso de su cuerpo encima de mí, inmovilizándome. Rodeó mi garganta con sus manos, apretándome la tráquea con fuerza. Sentí la presión en mi cuello y mi cabeza, la sangre acumularse en mi rostro y mis ojos inyectarse de sangre. Intentaba golpearlo con mi mano libre, pero era inútil. No iba a detenerse hasta que yo dejara de respirar. En mi agitación, le abrí un poco la camisa tirando de ella y vi una extraña joya colgando de su cuello por una cadena. Era una cruz plateada, con incrustaciones brillantes. A pesar de la tensión del momento, recordé de las clases de historia el símbolo de la cruz templaria. Mientras tanto, él seguía apretando mi cuello y matándome lentamente. No había nada que pudiera hacer para detenerlo, mientras miraba en sus ojos la furia asesina que estaba acabando con mi vida.

Y entonces, de repente, se detuvo. Abrió los ojos aún más en un gesto de sorpresa, y la locura pareció abandonar su rostro. Se agitó en un espasmo y su boca se abrió, escupiendo sangre. La presión de sus manos en mi cuello disminuyó, y yo aproveché para empujarlo y salir de debajo suyo. Me aparté arrastrándome y me di vuelta, tratando de incorporarme. Alex yacía delante de mí, arrodillado, aún cubierto de sangre, con el cuchillo que había traído con él enterrado en su espalda. Justo detrás de él estaba Angie, sosteniendo el arma y retorciéndola dentro de su carne. Al ver a Angie contuve un grito. Su rostro, su cabello y su ropa estaban también cubiertos de sangre fresca, y un desagradable tajo atravesaba su garganta de lado a lado. Estaba completamente pálida, de manera que parecía un cadáver moviéndose. Sus manos temblaban ligeramente alrededor del cuchillo y con un último esfuerzo, lo arrancó de la espalda de Alex, desplomándose en la alfombra con el arma aún en la mano. Alex emitió un sonido extraño y grave, y escupió otra bocanada de sangre oscura. Luego, se agitó en un espasmo agónico, y cayó también al suelo, sin moverse más.

Levanté la vista y vi que Anne seguía sobre la cama, desnuda y herida, paralizada ante la escena que teníamos delante nuestro. Abrí al boca para decir algo pero me di cuenta de que no tenía idea de qué decir o hacer. Intenté ponerme de pie pero me tambaleé y logré acercarme a la cama antes de caer sentado en ella. Me incliné hacia Anne y ella me abrazó con fuerza, sollozando. Yo no podía apartar la mirada de los dos cuerpos que yacían a nuestros pies.
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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Jue Feb 10, 2011 12:49 am

Final de temporada: Mensaje 7/8

Jean-Luc Audoux

Después de la conversación con Ian Knight, me quité el colgante con la cruz templaria y me quedé mirándolo. Caminé hasta la ventana, observando la pequeña pieza de joyería brillando con el reflejo de la luz, y dejé que mi mente viajara a los tiempos en que yo pertenecía a la Orden. Recordé la instrucción que me dieron, los secretos revelados, la gente involucrada y cómo usaban su poder político, militar y religioso para manejar el mundo a su antojo. Recordé mi rebeldía juvenil, mis intentos por ganar poder y recordé a mis enemigos, obstaculizando mis planes. Recordé el día en que decidí que tomaría todo lo que necesitara para una nueva vida y abandonaría la Orden. Intentaron impedírmelo, así que tuve que hacer un plan de escape un poco más violento. El incendio de la Casa Templaria de París fue encubierto como un accidente en una iglesia mormona, pero yo sabía que no había sobrevivido nadie capaz de seguirme hasta América. Desaparecí, y comencé una nueva vida en los Estados Unidos.

Volví a colocarme el colgante y levanté la vista, contemplando a través de la ventana el escenario del campus del Saint Patrick, del otro lado de la calle. Como un fantasma del pasado, me vi a mí mismo de pie sobre un escenario armado en medio del jardín, frente a cientos de sillas plegables, y con un micrófono delante. Imaginé a Sebastian de pie donde yo me encontraba ahora, sosteniendo un rifle con mira telescópica, apoyado en el mismo marco de la ventana donde yo ahora apoyaba mis manos. Podría haberme matado, yo estaba arriesgando mucho al poner mi vida en sus manos, pero confiaba en que la libertad que le había ofrecido valdría más en él que el impulso de acabar con mi vida. No podría decir lo mismo ahora. Después de haberlo traicionado y dejarlo al borde de la muerte, no había nada que pudiera ofrecerle que lo disuadiera de matarme si tenía la oportunidad. Ni siquiera después de haberlo liberado cuando la policía lo tenía acorralado en el Saint Patrick. Debía acabar con él cuando tuviera la oportunidad, y sabía que no estaba solo en aquello. Andrew Lamont quería vengarse de la muerte de su hermano, sin saber que yo di la orden de matarlo. Y Jason le había prometido a Knight que se lo entregaría para arrestarlo. Sebastian estaba rodeándose de enemigos, y pronto alguien lo alcanzaría. Yo me aseguraría de eso.

El sonido de un disparo me sacó de mis cavilaciones. O tal vez fueran mis pensamientos que me hicieran alucinar escuchando ecos del pasado. Me di vuelta mirando a Henri que se había puesto tenso en el sillón donde estaba. Un nuevo disparo resonó en algún lugar cercano tras las paredes, y luego un tercero.

- ¿Dónde está Dixon? – dije mirando alrededor. Henri giró la cabeza a ambos lados, consciente de la desaparición de nuestro prisionero - ¡Maldición, solo tenías que vigilarlo! ¿Qué estabas haciendo? – grité mientras corría hacia el pasillo que daba a las habitaciones.

Llegué ante la puerta del cuarto donde Ian Knight analizaba la libreta de Vanderberg, seguido de Henri. Giré el picaporte, pero la puerta no se movió. Empujé con el hombro, pero fue inútil. Me aparté y le hice un gesto a Henri, que retrocedió un paso, preparándose para darle una patada a la puerta. En ese momento, escuchamos tres disparos seguidos provenir del interior. Henri pateó la puerta, que se sacudió pero no se movió. Volvió a patearla, y esta vez la cerradura saltó, quebrando el marco de madera y haciendo que la puerta se abriera bruscamente. Henri entró primero y yo a continuación.

En el interior, Christopher Dixon estaba de pie con un revólver calibre 37 de cañón corto y tambor de seis balas en su mano. En la otra, tenía un encendedor metálico. Nos miraba con una sonrisa de satisfacción en su rostro, y detrás de él, Knight estaba desplomado boca abajo sobre un gran plano azul cubierto de sangre. Henri se adelantó, arrancándole el arma de la mano y le dio un golpe, que lo hizo tambalearse y sostenerse del escritorio que tenía detrás para no caer. Sentí olor a quemado y vi que el mural que Ian había armado con las copias de las páginas de la libreta de Vanderberg estaba ardiendo. Las llamas crecían segundo a segundo, devorando la gran cruz templaria que formaban los papeles. Algunas llamas se alzaron, lamiendo el techo con vigas de madera de aquel viejo edificio y supe que el incendio se saldría de control muy rápidamente.

- ¿Qué has hecho? – le grité a Dixon mientras me adelantaba y lo tomaba por el cuello de la camisa.

Él reía como un demente, y lo solté con un empujón. Me di vuelta hacia el cuerpo de Knight y me agaché junto a él, dándolo vuelta. Me di cuenta que aún estaba vivo, aunque apenas. Parpadeó un par de veces y vomitó un chorro de sangre.

- ¿Lo has descubierto? ¡¿Lo has descubierto?! – le grité agitándolo un poco para que no se muriera aún. Necesitaba saber si había encontrado la ubicación del tesoro.

Ian escupió otra bocanada de sangre y tosió. Movía la boca como intentando decir algo, pero no podía oirlo. Me acerqué a su rostro, girando la cabeza para que mi oído quedara junto a su boca.

- Sesenta y siete... Salón... sesenta y... sie...

Levanté la cabeza mirándolo, sin comprender, pero entonces su mirada se volvió distante y dejó de moverse. Le tomé el pulso y supe que ya no diría nada más. Lo solté, cerrando sus párpados con una mano, y me volví a poner de pie.

- ¡Tenemos que irnos de aquí! – gritó Henri por encima del sonido de las llamas que ahora se habían extendido, devorando las vigas del techo, extendiéndose por toda la pared y el escritorio. Volví a mirar a Henri y asentí con la cabeza. Él miró a Dixon - ¿Qué hacemos con él?

Me di vuelta mirándolo, y vi que la sonrisa finalmente había desaparecido de su rostro y contemplaba el incendio con temor. Miró hacia la puerta y luego a nosotros, dándose cuenta que le impedíamos el paso. Clavó su mirada en la mía y vi que finalmente el miedo se apoderaba de él, comprendiendo su destino. Yo llevé mi mano hacia mi espalda, y saqué la pistola que tenía guardada al borde del pantalón. Levanté el arma hacia él mientras abría la boca para rogar por su vida. Apreté el gatillo y una única bala impactó en su frente, haciéndolo caer al instante.

- Lo siento, Dixon, ya no necesitaremos de tus servicios.

Me di vuelta para seguir a Henri, pero entonces me detuve y volví sobre mis pasos hacia el escritorio en llamas. Estiré la mano por encima del fuego y alcancé a sacar un objeto antes que las llamas lo alcanzaran. Volví a correr hacia la puerta y los dos salimos corriendo por el pasillo, al exterior del departamento. Me detuve para mirar el objeto en mis manos y comprobar que la libreta de Vanderberg original no se había dañado por el fuego, aunque su cubierta de cuero estaba ligeramente chamuscada. Salón sesenta y siete. ¿Qué podía significar? Ya tendría tiempo de intentar descifrarlo, pero ahora, lo importante era salir de allí cuanto antes. Levanté la vista hacia Henri y asentí con la cabeza. Ambos nos dirigimos a la escalera, bajando rumbo al exterior del edificio.

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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por RemyBlas el Vie Feb 11, 2011 1:09 am

Final de temporada: Mensaje 8/8

Zack Morris

Dentro de la limusina, había una sola luz prendida, lo que convertía el interior del vehículo en un recinto casi en penumbras. La ventanilla que nos separaba del conductor y su acompañante estaba cerrada. Yo estaba sentado de espaldas a la misma, estirado y con las piernas cruzadas, con un vaso de whiskey con hielo en una mano y la otra extendida a lo largo del respaldo del asiento de cuero, por detrás de la espalda de Michelle, que se mantenía rígida y tensa. Frente a nosotros estaba Jason, casi igual de tenso, con la mirada perdida de alguien que no deja de analizar la situación y sigue sin encontrar una solución que lo deje satisfecho. A ambos lados tenía sentados a dos guardias armados, que conservaban sus pistolas automáticas desenfundadas, por si acaso. La limusina era seguida de cerca por una 4x4 oscura, llena de hombres igualmente armados. Yo no había podido contener una carcajada cuando Jason me dijo nuestro irónico destino. ¿Quién hubiera imaginado que el nido del Fénix estuviera tan cerca del fuego, y aún así, qué explicación podría ser más coherente que aquella? El departamento que usaban Audoux y sus secuaces como cuartel estaba justo cruzando la calle desde el Saint Patrick. Y aquel era el mismo lugar desde donde le habían disparado a Jean-Luc en aquel aparatoso espectáculo que había planeado para fingir su muerte y salvarse de mi propia trampa cuando lo inculpé de la muerte de mi padre. Pero las cosas no habían salido tan mal después de todo. Mi padre estaba muerto, la policía se había convencido de que Jean-Luc era responsable y La historia oficial era que un policía enloquecido le había disparado desde un edificio con un rifle de francotirador. Un tal William Lamont, a quien el detective Frank Miller había intentado darle evidencias en contra de Audoux antes de morir asesinado en el Saint Patrick. Lamont no pudo obtener suficiente evidencia para presentar un caso contra Audoux, y en un supuesto acto de locura, había hecho justicia por mano propia, suicidándose después. Claro que su hermano, Andrew Lamont, parecía convencido de que William había sido asesinado previamente al disparo sufrido por Audoux, y que había sido alguien más quien apretó el gatillo en ambas ocasiones, el mismo que también había disparado a Miller. Y estaba en lo cierto, excepto que ni siquiera sospechaba que una de esas víctimas seguía con vida y todavía interfiriendo en mis planes. Algo que terminaría esta misma noche, cuando mate a Jean-Luc Audoux, esta vez de verdad.

Le di un trago al vaso de whiskey mientras miraba por la ventanilla y comprobaba que casi estábamos llegando. Miré a Jason y sonreí.

- Ahora comienza el show
- le dije alegremente mientras la limusina se detenía frente al departamento que él nos había indicado.

La ventanilla que daba a la cabina del conductor comenzó a bajar y el guardia que iba en el asiento del acompañante se dio vuelta, mirándome.

- Tenemos un problema… - hizo un gesto con la cabeza señalando al exterior.

Lo miré frunciendo el ceño y me incliné hacia la puerta del vehículo, abriéndola y bajando. Levanté la vista y vi a qué se refería. Un par de pisos más arriba, unas potentes llamas escapaban por una ventana, lamiendo la pared del edificio. No necesitaba saber en qué piso estaba el departamento de Audoux, podía adivinar que se trataba de aquel. Estaba seguro de que aquello no era casualidad. Me di vuelta furioso y le hice un gesto a uno de los guardias dentro de la limusina. Este empujó a Michelle para obligarla a salir y luego el otro hizo lo mismo también con Jason.

- ¿Qué es esto? - dije señalando el incendio detrás de mí - Tú les has avisado. No sé cómo lo hiciste, pero le avisaste a Audoux que veníamos y él prendió fuego el lugar. ¿Es eso?

Jason miraba el fuego inexpresivamente, lo que parecía confirmar mis sospechas, pero entonces bajó la vista y me miró, negando con la cabeza con toda calma.

- Es imposible que yo les hubiera avisado, tú me viste. Me tuviste vigilado todo el tiempo. ¿Cómo iba a hacerlo?

- No lo sé, pero no puedes decirme que esto es una coincidencia. Y ustedes - grité dirigiéndome a los hombres que acababan de bajar de la 4x4, estacionada detrás de la limusina - ¿Qué esperan? ¡Vayan ahí y busquen a Audoux y a Knight! Tal vez todavía estén por aquí.

- Señor Morris… - balbuceó uno de ellos señalando el edificio.

Me di vuelta viendo a la gente que salía apresuradamente del edificio en llamas. Gritaban, conversaban nerviosos y corrían hacia la calle, muchos de ellos deteniéndose y mirando hacia atrás, contemplando el incendio. De repente, vi lo que me estaban señalabando. Entre aquellas personas apareció Jean-Lux Audoux y su hijo Henri, caminando tranquilamente entre la multitud, en dirección a un
Rolls Royce Phantom negro que estaba estacionado a unos metros. Rápidamente le hice un gesto a mis hombres y tres de ellos comenzaron a avanzar para buscarlo, pero al volverme, mi mirada se cruzó con la de Audoux. Me había visto. En un instante, lo perdí de vista entre la multitud. Miré a un lado y a otro buscando y lo vi corriendo hacia el automóvil negro.

-¡Audoux! - grité mientras desenfundaba la pistola automática que llevaba debajo del abrigo y comenzaba a correr en su dirección.

Casualmente en aquel momento la alarma de incendios comenzó a sonar dentro del edificio. Cuando levanté el arma y apreté el gatillo, parado en medio de la calle, algunas personas comenzaron a gritar y el pánico se extendió como el fuego lo hacía en el edificio frente a nosotros. La bala pasó cerca de Audoux, antes de que lo perdiera de vista cuando este se arrojó detrás del automóvil. Un nuevo disparo estalló desde su lado, y me agaché instintivamente. Localicé a Henri Audoux disparándome desde la acera, no lejos del auto donde se cubría su padre, junto a un puesto de periódicos y revistas cerrado. Cuando levanté el arma hacia él, dejó de disparar y se cubrió detrás de aquel kiosco. Miré alrededor en busca de cobertura, mientras mis hombres se posicionaban en distintos flancos, rodeándolos. Entonces escuché un grito detrás de mí. Me di vuelta viendo a uno de mis hombres caer inconsciente junto a la limusina. A su lado, el chofer le disparaba con un revolver de bajo calibre a Jason, que corría tirando de un brazo de Michelle para obligarla a correr detrás de él.

- ¡Inútiles! - grité insultando a quienes lo habían dejado escapar y le apunté a Jason con el arma.

Lo tenía en la mira y lo hubiera derribado, si no fuera porque en aquel momento, Henri aprovechó la distracción para salir de su escondite. Su disparo impactó en mi hombro, haciéndome retroceder un paso y llevarme la mano que todavía sostenía el arma hacia la herida. Corrí alejándome del medio de la calle, poniéndome a cubierto del otro lado de la limusina. La gente seguía gritando y corriendo para todos lados mientras intentaban alejarse del caos que habíamos provocado. Miré mi hombro y vi todo mi brazo izquierdo cubierto por la sangre de mi herida. Me acomodé contra el vehículo y me asomé por encima del mismo para ver la situación. Jean-Luc y Henri seguían a cubierto del otro lado de la calle, defendiéndose a balazos de mis hombres, que intentaban rodearlos. Uno de ellos yacía inmóvil en medio de la calle, y otro gritaba de dolor sosteniéndose una herida en el torso y retorciéndose en el suelo, muy cerca de Jean-Luc. Miré hacia el otro lado de la calle y vi un automóvil detenerse con un chirrido, justo delante de mis recientes fugitivos.

- Pero… ¿Ahora quién mierda…?

Jason abrió la puerta trasera y empujó a Michelle dentro, saltando detrás de ella. El vehículo volvió a arrancar antes que cerraran la puerta, a toda velocidad en nuestra dirección. Pasó a un lado de la limusina, y del otro lado de la misma, cerca de donde estaba el Rolls Royce de Audoux, se detuvo derrapando ruidosamente hasta quedar cruzado en medio de la calle. Entonces pude ver a su conductor mientras este se bajaba, casi con el mismo impulso que la frenada, poniéndose a cubierto detrás del auto y apuntando con un rifle por encima del mismo. Escuché dos disparos y uno de mis hombres, que corría por el medio de la calle en busca de cobertura, cayó abatido.

Sebastian Blake, el asesino a sueldo de Audoux, el demente que se había convertido en un justiciero, asesinando templarios por docena después del atentado al Saint Patrick de hacía un año. El maldito era aún más escurridizo y molesto que el grupo del Fénix. Tanto que habíamos tenido que contratar un asesino para que acabara con él, pero conociendo a este desgraciado de Blake, era muy probable que el asesino y su socia estuvieran compartiendo una fosa común ahora mismo, con una bala del arma de Sebastian cada uno.

Un nuevo disparo preciso acabó con la agonía del hombre que Jean-Luc había herido, como si estuviera poniendo a dormir a un perro o un caballo enfermo. Henri, envalentonado por la llegada de refuerzos, salió de su escondite, corriendo en dirección al automóvil, disparando sin apuntar, solo para distraer a mis hombres. Furioso, me puse de pie y comencé a disprararles mientras Jean-Luc imitaba a su hijo y corría hacia el coche. Vi que Sebastian ponía su atención en mí después de abatir a uno más de mis hombres cuando este se asomaba de su escondite, con la mala fortuna de recibir una bala en la cabeza al hacerlo. Blake bajó el rifle y sacó una pistola automática de una funda en su cinturón. Me apuntó al mismo tiempo que yo me agachaba nuevamente. Una bala silbó por encima de mi cabeza, demasiado cerca. Me hice una nota mental de no subestimar la puntería de aquella máquina de matar con forma humana.

Mientras yo me sentía agradecido por conservar mi cabeza en su sitio, escuché el ruido del motor del auto de Sebastian en movimiento. Volví a levantarme, viendo cómo el vehículo se alejaba por la calle a toda velocidad. Corrí fuera de mi cobertura, esquivando la limusina y me paré en medio de la calle, disparándoles con furia y gritando de la impotencia, pero me detuve cuando el auto desapareció tras una esquina y el cargador de mi arma quedó vacío. Arrojé con rabia el arma al suelo y grité, agarrándome el cabello con ambas manos.

Mientras descargaba mi ira con una patada contra un cesto de basura, escuché las lejanas sirenas de la policía y los bomberos, acercándose al lugar. Varios de mis hombres estaban muertos, pero los sobrevivientes me esperaban junto a la limusina y la 4x4, así que me encaminé hacia ellos, pero a mitad de camino, un automóvil apareció doblando la esquina y se acercó a nosotros, deteniéndose a mi lado. Era un auto negro y grande, con los vidrios completamente oscuros. Una de las ventanillas traseras descendió, dejándome ver a su ocupante.

- Sube, Morris.

El rostro desapareció en el interior oscuro del vehículo, haciéndome lugar para subir por aquella puerta. Abrí la boca para decir algo, pero lo pensé mejor y me callé. Miré a los hombres junto a los otros vehículos y les hice un gesto para que se marcharan por su cuenta. Yo abrí la puerta y me subí al auto, que comenzó a andar en cuanto estuve adentro.

- Has fracasado - dijo el hombre a mi lado, con el rostro oculto en las penumbras. Me agité en mi asiento, como si estuviera incómodo.

- El lugar estaba ardiendo antes que llegara, y ellos estaban saliendo… No contaba con que apareciera Blake y…

- No vine para escuchar tus patéticas excusas, Morris. Tenías un trabajo que cumplir, y fallaste. Te dimos todo lo que pedías, y aún así, continúas decepcionándonos.

Sentí deseos de golpearlo, pero me contuve. Sin embargo, sentía la sangre hervirme en las venas por la ira.

- Mira quién habla de fracasos. Como si tú hubieras hecho un trabajo impecable. ¿Dónde estabas exactamente mientras tu hermano se volaba en mil pedazos y nos ponía a todos en evidencia con ese impulso apresurado y estúpido?

Maximilian Vanderberg se inclinó hacia adelante, dejando ver su rostro en la escasa luz que había dentro del vehículo.

- Estás sobrepasando tus límites, Morris.

Desvié la mirada hacia el exterior, a través de la ventanilla y suspiré.

- ¿Qué hacemos ahora? - murmuré luego de una pausa. Él se mantuvo en silencio y por un momento pensé que no había escuchado mi pregunta. Volví a mirarlo y vi que observaba la cruz templaria de oro que llevaba colgada al cuello en todo momento. Entonces, levantó la vista y sentí su mirada penetrante como si me quemara con ella.

- Seguimos con el plan. Encontraremos el Santo Grial, cueste lo que cueste.

- ¿Y qué hacemos con Moore y los Audoux? ¿Y con Blake? Aún tienen la libreta, quizá hasta ya sepan dónde está el tesoro.

Él guardó silencio por un momento, con la mirada perdida.

- Los mataremos. Los mataremos a todos.




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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

Mensaje por Gaia el Vie Feb 11, 2011 1:27 am

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Re: 2x09. Uneasy Calm (SEASON FINALE)

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